Por qué los lácteos son cada vez más caros en la góndola
El costo de llevar leche, yogures y quesos desde las plantas hasta los comercios ya representa casi el 29% de los gastos de una empresa láctea en Argentina. Esa carga logística se traduce en precios más altos en la góndola y golpea el bolsillo de los vecinos en un momento de consumo ya debilitado, según un informe de la consultora Focus Market.

Casi 30 pesos de cada 100 se van en transporte
De cada 100 pesos que gasta una compañía láctea, aproximadamente 29 se destinan a mover sus productos desde las plantas de elaboración hasta supermercados, almacenes y otros puntos de venta. Ese porcentaje convierte a la logística en el segundo componente de mayor peso para el sector, apenas detrás de la materia prima.
Damián Di Pace, director de Focus Market, señaló que la logística «continúa siendo uno de los factores que condicionan la competitividad de la economía argentina» y que su impacto alcanza tanto a los precios finales como a la rentabilidad de las empresas.
Cadena de frío, distancias y combustible encarecen cada viaje
Distribuir productos lácteos implica una operación más compleja que la de otras mercaderías. La leche pasteurizada, los yogures y los quesos deben conservarse bajo condiciones específicas de temperatura, lo que obliga a las empresas a utilizar camiones y cámaras frigoríficas especiales, afrontar gastos de energía y mantenimiento y cumplir controles sanitarios estrictos. Esas exigencias también limitan la posibilidad de combinar cargas y optimizar recorridos.
A eso se suman las distancias propias de un país con enorme superficie territorial, la dependencia casi exclusiva del transporte automotor y deficiencias de infraestructura que encarecen los trayectos. El combustible, en los recorridos de media y larga distancia, representa entre el 33% y el 38% de los costos totales del transporte, según el mismo relevamiento.
Menos yogures en los camiones, mismo costo fijo
Hay un agravante que pocos advierten: cada vez hay menos productos para transportar. Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), el consumo de lácteos cayó cerca de un 15% en la última década medido en litros equivalentes, y el volumen movilizado por la industria se redujo alrededor de un 35% en los últimos 15 años.
Sin embargo, la capacidad logística no se achicó en la misma proporción. Eso significa que, en varios recorridos, los camiones circulan con espacio disponible mientras mantienen prácticamente los mismos costos de combustible, personal, mantenimiento y refrigeración. Cuando esos gastos se reparten entre menos unidades, cada producto termina absorbiendo una porción mayor del flete.
Argentina, entre los países con mayor costo logístico de la región
El informe advierte que la logística láctea argentina tiene un costo aproximadamente 50% superior al de redes comparables dentro del país y duplica el de algunos referentes regionales. En América Latina, los costos logísticos suelen representar entre el 14% y el 18% de las ventas de las compañías; en los países de la OCDE, entre el 8% y el 10%. Argentina presenta valores superiores a los de Brasil —entre un 24% y un 32% más altos según distintas estimaciones— y un 70% por encima de Bolivia.
El estudio de Focus Market no proyecta una reversión inmediata del cuadro. Mientras la infraestructura vial no mejore, el consumo no se recupere y los costos operativos no bajen, la presión logística seguirá trasladándose, en parte, al precio que pagan los consumidores en la góndola.



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