Anticonceptivo subdérmico: ya son 12 mil las mujeres que lo recibieron

A pesar de que las prepagas y las obras sociales lo deben cubrir, hay un alto desconocimiento de este método hormonal de sencilla aplicación. Es muy efectivo, pero no protege contra enfermedades de transmisión sexual.

Los médicos lo definen como cómodo, fácil de aplicar y de sacar, seguro y efectivo. Se trata del primer implante anticonceptivo subdérmico de larga duración que fue aprobado en la Argentina hace dos años y que ya fue incluido en el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable del Ministerio de Salud de la Nación. Además, según afirman los especialistas, cada vez son más las mujeres que lo eligen como método anticonceptivo. Las obras sociales sindicales, de dirección y las prepagas lo deben cubrir al 100%, de acuerdo a lo que exige el Programa Médico Obligatorio (PMO). Pero todavía es un método desconocido para muchos pacientes y profesionales.
Hasta el momento, el programa oficial de salud sexual ya lo distribuyó gratuitamente en 12 mil mujeres. En esta etapa inicial de implementación, está pensado para adolescentes de entre 15 y 19 años que han tenido un parto, aborto o cesárea en los últimos 12 meses, y que no tengan obra social o prepaga. El subsecretario de Medicina Comunitaria, Maternidad e Infancia del ministerio de Salud, Nicolás Kreplak espera que este programa tenga alcance nacional en 2015. «Hemos empezado por el NOA, el NEA y la provincia de Buenos Aires», comentó a este diario.
«Es como un fósforo», coinciden quienes hacen referencia a ese cilindro de cuatro centímetros de largo y dos milímetros de espesor que se aplica debajo de la piel del brazo, cerca de la axila, más precisamente en el tejido celular subcutáneo. «En la grasita debajo de la piel», grafica la doctora Marisa Labovsky, médica ginecóloga y especialista en endocrinología ginecológica de la Universidad Favaloro.
Otra de las ventajas que tiene este método de prevención de embarazos es que no se necesita que el paciente se someta a una preparación previa a la implantación. «Se higieniza la zona, se aplica una anestesia local y se coloca con un disparador, un aplicador que tiene cargado un dispositivo adentro. Se entra con la aguja, se dispara, la aguja se retrae y se deja el producto en paralelo a la piel», explicó Labovsky, quien además destacó que «no requiere cuidados posteriores tras la aplicación, es muy cómodo, confortable y seguro con una margen de falla de sólo el 0,05%, lo que lo convierte en el método anticonceptivo más efectivo de todos».
Este anticonceptivo puede ser colocado por cualquier ginecólogo o médico de familia que esté entrenado. Pero muchos pacientes y aún médicos lo desconocen.
«Al ser colocado por un médico en el consultorio –continúa Labovsky–, tiene una efectividad muy alta y no requiere ningún tipo de seguimiento». Y comparó: «En cambio, las usuarias del DIU deben cumplir controles médicos, y las pastillas son teóricamente muy efectivas pero clínicamente no es tan así porque dependen de que la mujer se acuerde de tomarla todos los días.»
El dispositivo se implanta y debe ser removido a los tres años. En ese mismo acto, se puede poner uno nuevo si es que la paciente quiere seguir sin quedar embarazada. Y sacarlo también es muy fácil. «Es con anestesia local, se hace una pequeña incisión con bisturí y se retira con una pinza», explica Labovsky. Además, si una mujer que se lo implantó, decide ser mamá antes de los tres años, también se lo puede sacar y esperar muy poco para concebir. Así lo explica la especialista: «El implante entra en los métodos de larga duración rápidamente reversibles, que no dependen de la paciente, sino del producto. Hay casos de mujeres que se lo retiraron y a los 15 días quedaron embarazadas.»
Este anticonceptivo es viable para cualquier tipo de mujer y casi no tiene contraindicaciones. «Las que tiene son muy específicas y son muchas menos que las de los anticonceptivos combinados», asegura Labovsky.
El objetivo del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable es prevenir el segundo embarazo en adolescentes. Parten de estos datos: en 2012, de los 738 mil nacimientos que hubo en el país, 114 mil fueron de madres menores de 20 años. «Además, en 2011, el 18% de los egresos hospitalarios por aborto fue de mujeres menores de 20 años», explicaron al lanzar la iniciativa desde el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, Adriana Álvarez.
Pero es para todas. Jéssica Sciola tiene 37 años y se lo aplicó en diciembre de 2012, a un costo de 2500 pesos. «Tenés que ir cuando empezás a menstruar o cuando estás en el período», comienza a contar su experiencia. De aplicación en el brazo que menos se utiliza, a ella se le formó un hematoma luego de recibirlo, pero no se sorprendió. De hecho lo minimizó: «Me quedó un agujerito pero cicatrizó al toque y no me quedó ninguna marca. Es cero invasivo y no requiere controles.»
El implante consiste en una varilla suave y flexible que no duele ni molesta, evita que sus usuarias tengan que tomar una píldora al día y permite la anticoncepción durante la lactancia. Libera en forma continua la hormona etonogestrel (progesterona) durante 3 años. «Lo sentís al tacto, lo podés tocar», cuenta Jéssica quien, con dos hijos, ya no se imagina sin el dispositivo puesto: «Me puedo llegar a morir si llego a renovarlo y no hay.» Este producto evita el embarazo en un 99% de los casos. «Usé parches anticonceptivos casi ocho años, pero a los 35 o 36 años mi ginecóloga me dijo que al ser fumadora ya tenía que dejar de usarlos. Entré en crisis porque como no tengo conducta no quería pastillas por temor a hacer desastres por olvidarme de tomar alguna y nunca quise saber nada con el DIU», confiesa Jéssica, que ahora se siente feliz.
En ese sentido, Labovsky aclara: «El implante es una opción que no tiene ninguna contraindicación; no hay límite de edad para utilizarlo y es apto para fumadoras o personas con hipertensión, por ejemplo». Jéssica se enteró de la existencia del implante mirando la televisión. «Me pareció fantástico, pero pensé que acá nunca iba a llegar o que saldría muchísimo dinero. Cuando mi ginecóloga me dijo que ella me lo podía colocar, ni lo dudé. Fui la quinta paciente a la que se lo implantó. No me dolió absolutamente nada: me puso la anestesia local, sacó la pistolita y a los 20 segundos ya lo tenía en el brazo. Es como cuando te ponés aritos», recuerda.
A Valeria Doza apenas le molestó «un poquito los primeros días». Tiene 30 años, hace trabajos de pastelería por encargo y también eligió el implante hace poco más de un año. «Cuando mi médica me lo ofreció, me pareció un sueño hecho realidad: olvidarme del tema por tres años seguidos y sin las complicaciones que tuve con el DIU, que me generaba unos dolores y hemorragias tremendos. También dejé atrás la preocupación por la constancia diaria que implican las pastillas», explica, y dice que le sorprende la cantidad de gente que todavía desconoce este novedoso método anticonceptivo.
Según Labosvky hay otros beneficios con este implante, que evitan problemas frecuentes en las mujeres: «El implante subdérmico evita los dolores menstruales y en la mayoría de los casos disminuye enormemente el sangrado menstrual o incluso desaparece. Y esto no representa ningún riesgo para la salud sino todo lo contrario; diría que es una ventaja por la comodidad y porque, por ejemplo, protege contra el cáncer de endometrio.» Desde su experiencia personal, Valeria apuntala lo que dice la profesional: «No menstruo nada ni tengo los dolores típicos del síndrome pre menstrual. Yo sólo le encuentro beneficios y en tres años, cuando tenga que cambiarlo, no voy a dudarlo», afirma.
Es necesario aclarar que como este dispositivo no ofrece ninguna protección contra el VIH/Sida y otras infecciones de transmisión sexual, siempre se recomienda el uso del doble método con el preservativo. «

«uno de los programas más amplios»

Este método anticonceptivo es uno más en la canasta que tiene el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable que depende de la Subsecretaría de Medicina Comunitaria, Maternidad e Infancia del Ministerio de Salud de la Nación que coordina Nicolás Kreplak. “Tenemos uno de los programas de salud sexual más amplios de América Latina y el mundo», explicó a Tiempo Argentino el funcionario. Según contó Kreplak, «una encuesta sobre salud sexual que hicimos el año pasado, la población de adolescentes de entre 15 y 19 años que tuvieron un episodio obstétrico, es la que mayoritariamente tiene dificultades para tener un buen apego al uso de los métodos anticonceptivos, y si bien estos son métodos que tienen que ser complementarios al uso de preservativos, porque no evita las enfermedades de transmisión sexual, tienen una altísima tasa de eficacia: 99 por ciento. Esta es una nueva opción, una nueva variante, que creemos que puede tener un éxito importante en esta población como ya ha ocurrido en otros lugares del mundo.»
El programa hace un seguimiento para ver cuál es la tasa de eficacia para conocer si se puede considerar una herramienta que ayude a torcer una política que es difícil de implementar en esta población. «Esto es un programa troncal que a través del Programa REMEDIAR provee métodos anticonceptivos a más de 7000 centros de salud de primer nivel y a todos los hospitales del país. Esto es un derecho garantizado por este Estado con un alcance importantísimo», finalizó Kreplak.
En total, el año pasado 803.592 mujeres fueron alcanzadas por el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, que distribuyó 33.276.239 métodos anticonceptivos y otros insumos relacionados con la salud sexual y reproductiva de la población

Probado en 60 países

El implante subdérmico comenzó a implementarse en 1967, con la idea del uso de cápsulas poliméricas subdérmicas de liberación prolongada.En 1983 en Finlandia apareció el primer implante con Levonorgestrel, mientras que en 1998, en Indonesia se usó por primera vez un implante de segunda generación, a base de Etonogestrel. Se ha aprobado en más de 60 países, usado por más de 11 millones de mujeres a nivel mundial. En Chile, Brasil y Colombia su uso cuenta con una experiencia desde hace más de 15 años, incluyendo a mujeres menores de 20 años. En la de los tres tipos de implantes disponibles en el mundo, sólo se comercializa uno, cuya presentación es de una varilla que contiene 68 mg de etonorgestrel (3 keto desogestrel) y que tiene una duración de 3 años. El producto llamado Etonogestrel 68mg está incluido dentro de los métodos AC considerados “AC olvidable” o de “larga duración” (LARC). Tiene especial indicación en los adolescentes debido a la alta frecuencia de casos de baja adherencia al tratamiento.

Fuente: Tiempo Argentino

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