La presidenta mostró en la ONU el rostro de la guerra

Por Adrián Fernández
“Como dice el Papa, estamos viviendo prácticamente una tercera guerra mundial. Ya no son las guerras convencionales que vivimos en el siglo XX sino que son guerras focales en donde las únicas víctimas terminan siendo las poblaciones civiles”. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner ilustró en la 69°Asamblea General de Naciones Unidas el polvorín en el que está parado la humanidad. Pero también implicó una denuncia irrefutable de los responsables de esta situación que conlleva destrucción, muerte de civiles, aliados devenidos en terrorismo y ahogo económico y financiero.
La jefa del Estado primero se definió como “una militante contra el terrorismo internacional”, pero luego le puso nombre y apellido a los hacedores de la guerra colonialista moderna. No fue necesario mencionar a algún país o a algún presidente o a alguna comunidad. “Los que ayer eran malos hoy no parecen tan malos. Los que ayer tenían que ser invadidos y arrasados hoy parece que están colaborando para que el terrorismo desaparezca”, recordó. Luego se preguntó “¿de dónde aparecieron Al Qaeda y los talibanes? ¿de dónde sacan las armas? ¿de dónde sacan los recursos? ¿Quiénes son los que le venden las armas?”.
Agregó: “luego aparecieron los que iban a hacer la Primavera Árabe, que finalmente resultaron no ser tan primaveras sino más bien algo de otoño y casi de invierno. Y también pasaron de ‘educadores de la libertad’ a personas que merecían ser perseguidas y encarceladas. Ahora aparece el Isis (acrónimo en inglés de Estado Islámico), este nuevo engendro terrorista que aparece degollando gente por televisión en verdaderas puestas en escena… permítanme, me he tornado absolutamente desconfiada de todo…” La Presidenta desenmascaró la gran mentira del “terrorismo internacional”, no porque no exista sino porque es fabricado por las potencias que luego los combaten. Parece simple de comprender pero no hay que perder de vista que la denuncia fue hecha por un mandatario suramericano en el máximo foro de las naciones.
No se registran muchos antecedentes de discursos de la magnitud que tuvo el de la presidenta en la ONU. En la historia reciente de América Latina sólo podría encontrarse cierta similitud con el ya famoso “huele a azufre, aquí estuvo el diablo” de Hugo Chávez en 2008 (no por el tenor de la oratoria sino por lo explícito de la denuncia). Fuera del seno de la ONU hay que remitirse al “NO al Alca”, en noviembre de 2005. Se trata de piezas políticas que ilustran momentos considerados determinantes en la geopolítica global.
La jefa del Estado enlazó con datos inobjetables los grandes peligros de la humanidad. Describió las principales características de las nuevas guerras colonialistas (concepto ya tratado en RSM en columnas anteriores): destrucción de poblaciones, muerte de civiles, utilización de ejércitos de mercenarios, recorte malintencionado del fenómeno del terrorismo y ahogo financiero.
La primera referencia de la Jefa del Estado a los grandes conflictos del planeta encaminó el diagnóstico que unos minutos antes había trazado el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, cuando dijo que “las turbulencias que hoy sacuden al mundo ponen en peligro la multilateralidad”. Para Cristina Fernández “gran parte de los problemas que hoy tiene el planeta en lo económico y financiero, en materia de seguridad, en materia de fuerza territorial, se debe a lo contrario: a la ausencia de una multilateralidad efectiva, concreta y democrática”. Si por multilateralidad entendemos la participación igualitaria en voz y voto de todas las naciones del planeta, la unilateralidad es que solo una nación hable y decida y las demás acompañen.

Caso testigo

El eje del discurso presidencial se apoyó en la tesis de que “Argentina es un triple leading case (caso testigo)” porque padeció una gravísima crisis financiera y económica, conoció de primera mano las acciones del terrorismo y es víctima de violación a su integridad territorial (referido a la usurpación de Malvinas).
La Presidenta puso la acción de los fondos buitres como uno de los ejemplos más claros de una guerra global que nadie se anima a declarar pero que ya tiene varios frentes en sus diferentes modalidades. La acción opresiva de los fondos buitre “con la complicidad del sistema judicial” de Estados Unidos, dijo, está inserta en esa guerra.
Denunció que “no solo son terroristas los que andan poniendo bombas, sino también los que desestabilizan la economía de un país a través de la especulación, provocando hambre, miseria y pobreza”. Pidió “un equilibrio económico y financiero que ataque las desigualdades (porque) va a ser un gran antídoto contra aquellos que reclutan jóvenes, porque no tienen esperanzas y los enrolan en cruzadas locas”.
Esta relación entre la falta de esperanzas de los jóvenes y los mercenarios que matan y mueren en nombre de quien les pague. Esto también fue denunciado por la presidenta cuando denunció que “los que hoy conforman ISIS (acrónimo con el que se identifica en inglés al Estado Islámico) eran denominados hasta el año pasado ‘Freedom Fighters’ (combatientes de la libertad). En otras palabras, el fantasma del terrorismo islámico con el cual se justifica una nueva alianza internacional se apoya en milicianos que hasta el año pasado respondían a la CIA y al Departamento de Estado con el objetivo de derrocar al presidente de Siria Baschar al Asad. “Desde las grandes potencias se cambia con demasiada facilidad el concepto de amigo–enemigo, de terrorista-no terrorista”, denunció la jefa del Estado y agregó: “no podemos seguir utilizando a la política internacional o a la posición geopolítica para poder dirimir posiciones de poder”.

¿Qué dirán hoy?

La Presidenta cuestionó a algunos dirigentes de la comunidad judía por las fuertes críticas al acuerdo entre Argentina e Irán con el que se intenta esclarecer el atentado a la AMIA de 1994 y condenar a sus responsables. Recordó que Néstor Kirchner «fue el único presidente que se animó a reclamar a la República Islámica de Irán” para que los acusados por la justicia argentina fueran indagados.
Recordó que cuando se firmó el memorándum de entendimiento para la colaboración judicial iraní “grupos lobbistas, tanto de dentro de la Argentina como en los Estados Unidos, tildaron a las autoridades de nuestro país de ‘cómplices’ de quienes llevaron a cabo acciones de terrorismo”. Contrastó aquella reacción con lo que sucedió hace unos días en Nueva York cuando se reunieron el Jefe del Departamento de Estado con el canciller iraní. “Todo lo que es diálogo, lo que es entendimiento, nos parece bien, pero preguntamos a los que acusaban a Irán de terrorista el año pasado ¿qué dirán hoy?”.
La mandataria reiteró su reclamo y pidió “por favor” que las Naciones Unidas reconozcan al Estado Palestino “como un integrante pleno”. Sostuvo que sólo a partir de ese reconocimiento “vamos a empezar a desatar algunos de nudos gordianos de la cuestión de Medios Oriente».
El derecho a veto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU frena cualquier intento de formalizar el reconocimiento palestino como una nación más. Cristina Fernández lamentó que la postura de los cinco integrantes permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia y China) tenga mayor peso que la de los demás integrantes de la Organización (diez bancas sin derecho a veto que ocupa anualmente el resto de los países del planeta, de manera rotativa). “Si esto no se modifica, nada se va a solucionar (…) Esta Asamblea debe retomar poderes que ha delegado en un Consejo de Seguridad, porque es ésta Asamblea la soberana, donde cada uno de nosotros valemos un voto”.

Llamado a la Paz

La presidenta llegó a la Asamblea General con un amplio apoyo internacional. Está muy fresca aún la voluntad de los 124 países que apoyaron con su voto la resolución para elaborar un marco legal internacional a los procesos de reestructuración de deudas. La coincidencia por demás sugestiva entre la visión del Gobierno argentino y la del Papa Francisco también es un hito histórico. Se trata de apoyos determinantes. La convicción, propia de Cristina Fernández de Kirchner, y la solidez de la denuncia, se conjugaron para la oportunidad. Como si el lema fuera: “ahora o nunca”.
Tras recordar que unos días antes de llegar a Nueva York estuvo en Roma con Francisco, la presidenta opinó que en el mundo “se viven nuevos problemas, que le hacen decir al Papa que estamos prácticamente en una tercera guerra, aunque en la actualidad se trata de guerras focales donde las únicas víctimas son los civiles”.
El silenciamiento que hizo la prensa comercial a este discurso es, en sí mismo, un reconocimiento: desde la lógica opositora abordar el mensaje presidencial implicaría confrontar o refutar algunas de las cosas que desenmascaró la jefa del Estado. Salvo algunas insinuaciones, nadie estuvo ni está en condiciones de debatir seriamente sobre política internacional con la Presidenta. Salvo muy contadas excepciones de cierta lucidez intelectual, no existe en nuestro país gimnasia de análisis geopolítico que esté a la altura de lo que sucede en el planeta. En todo caso los principales estudiosos del tema que no adhieren al kirchnerismo -en general basados en sólidas teorías marxistas- también son silenciados por la prensa hegemónica. Dicho en criollo, en materia de estudios internacionales la oposición no está en condiciones de salir a la cancha.
Esto no quita en lo más mínimo el valor que este discurso tuvo en la sede de la ONU. Por el contrario la oposición debiera tomar nota de que un debate serio y realista sobre el futuro de nuestro país no puede estar desligado de lo que sucede en el resto del planeta. Desentenderse de las bombas que en este preciso momento están matando civiles en Siria, Irak, Ucrania, Palestina, Pakistán o Libia, es una peligrosa banalización de la discusión política. Excepto las ya referidas escasas excepciones, el espectro opositor prefiere someterse antes de que el amo lo ordene.

ADRIÁN FERNÁNDEZ
Periodista, redactor de la revista mensual América XXI.
Columnista de Internacionales. Radio Nacional

Descubre más desde Realidad Sanmartinense

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo