Ruidos molestos: motos

Desde el inicio de la temporada estival se han incrementado a través de distintos medios (en especial los digitales) las quejas sobre ruidos molestos producidos por vehículos, en especial motocicletas.
Hace unas semanas un vecino de nuestra localidad publicó una denuncia solicitando el control sobre la emisión de dichos ruidos producidos en las inmediaciones del Hospital Carillo.
Ahora bien, nos preguntamos, ¿qué considera la ley como ruidos molestos?, ¿quién y cómo los deben controlar?, ¿su incidencia afecta a localidades como la nuestra?, ¿existe zonificación de ruidos en San Martín de los Andes?

¿QUÉ SON LOS RUIDOS MOLESTOS?

La ordenanza municipal nro. 1351/93 de San Martín de los Andes, de más de 20 años, define como ruido molesto a “cualquier sonido que ocasione molestias y/o perjuicio a la salud o actividad de la población”.
Asimismo define tres clases de fuentes de ruidos, 1) las que provienen de lugares bailables o recreacionales, 2) las transitorias, que son aquellas producto de actividades comerciales o industriales, y 3) las móviles, que son las que provienen del sonido generado por automotores (incluye motocicletas, camionetas, camiones, etc).

PROHIBICIÓN. ¿DECIBELES?

La norma dice claramente que “ningún vehículo que transite o permanezca en el ejido de la Ciudad de San Martín de los Andes podrá emitir un ruido de escape que supere el nivel declarado por la fábrica terminal o el importador para cada modelo de vehículo”, estableciéndose una tolerancia adicional de 3 decibeles.
Asimismo pena con multas que van de 100 a 1000 puntos, y en caso de reincidencia la posibilidad de elevarse a 3000.
La norma utiliza como medida para determinar si hay infracción los “decibeles”.
El decibel es la unidad relativa empleada en acústica, electricidad, telecomunicaciones y otras especialidades para expresar la relación entre dos magnitudes: la magnitud que se estudia y una magnitud de referencia.
Estos niveles se medien con un aparato de medición llamado decibelímetro, que en el mercado minorista no superan los mil pesos.
Distintos organismos nacionales e internacionales de la salud indican que los 80db producen daño en el oído humano. Para graficar esto, a continuación se indican los niveles de intensidad del sonido.

Nivel de intensidad del sonido.
200 dB Bomba atómica similar a Hiroshima.
180 dB Explosión del Volcán Krakatoa (a 160 km de distancia). Cohete en despegue
142.2 dB Récord Guiness de ruido en un estadio2
140 dB Umbral del dolor. Coche de Fórmula 1
130 dB Avión en despegue
120 dB Motor de avión en marcha. Pirotecnia.
110 dB Concierto. Acto cívico
100 dB Perforadora eléctrica
90 dB Tráfico
80 dB Tren
70 dB Aspiradora
50/60 dB Aglomeración de gente / Lavaplatos
40 dB Conversación
20 dB Biblioteca
10 dB Respiración tranquila
0 dB Umbral de audición

Lamentablemente como en gran parte del país, usuarios de motocicletas y autos modifican mecánicamente ciertos sistemas en los motores de los vehículos con el fin de ampliar el sonido de su funcionamiento. ¿Para qué? no lo sabemos con precisión.
De la tabla descripta surge, por ejemplo, que el tránsito vehicular puede alcanzar los 90 dB, siendo de por sí nocivo para nuestra salud.

EL PROBLEMA DE SU CONTROL.

La norma municipal fue pensada hace más de 20 años, cuando San Martín de los Andes apenas llegaba a una población de 15.000 habitantes, triplicándose en la actualidad (Conf. Dirección Prov. de Estadísticas y Censos de Neuquén).
Asimismo la ordenanza no brinda mecanismos para controlar las fuentes móviles de ruidos (automotores), como puede ser el otorgamiento de facultades y mecanismos a los controladores de tránsito para poder llevar a cabo la inspección sonora.
Tampoco delimita o “tipifica” las conductas producidas con vehículos que pueden generar ruidos, como picadas y aceleraciones a fondo, o se crean procedimientos para subsanar las infracciones como colocar o reparar silenciadores de escapes, retirar parlantes, etc.

CASO DE LA CIUDAD DE BS.AS.

Siendo extremos, citaremos el caso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La a su vez, capital de nuestra nación, es una de la ciudades más ruidosas del planeta. En razón de ello, en el 2004 se sancionó la Ley 1540, que establece entre otras, las siguientes particularidades:

los vehículos deben contar con una revisión técnica periódica (VTV).
el organismo de control debe hacer controles aleatorios sonoros sobre vehículos en cualquier punto de la ciudad.
se prohíbe la instalación en vehículos destinados a propagar sonidos, de esta manera más allá de los decibeles que produzcan, no se permiten dichos mecanismos.
Se faculta a los controladores de tránsito a inspeccionar, “en el caso de verificar que una fuente móvil sobrepasa los valores límite de emisión permitidos, labrarán el acta de comprobación correspondiente, e intimarán al titular o al conductor a presentar el vehículo en el lugar y hora determinados para su reconocimiento e inspección. Este reconocimiento e inspección podrá referirse tanto al método de vehículo en movimiento como al del vehículo estático.”
Asimismo establece, para el caso de la motos, según su cilindrada, límites de decibeles, por ejemplo las de 80cm3 (pequeñas, ciclomotores, scooter), no podrán superar los 78dB.

EL PUEBLO CRECE.

El problema de los ruidos del tránsito, de la falta de espacios públicos para la recreación, de la instalación o no de semáforos, que se discuten diariamente en la mesa de los sanmartinenses son consecuencias del crecimiento demográfico de nuestra ciudad.
El malestar generado por los vecinos son síntomas de un pueblo que se consolida, aunque muchos se nieguen a aceptarlo, como una ciudad.
Por tal motivo se debe comenzar a pensar en estrategias, como la creación de nuevas normas que contemplen el crecimiento de la población y la concientización de lo que nos está pasando. La aplicación de medidas de control y las consiguientes penalidades es un medio, pero aun existiendo ellas siempre se estará a mitad de camino, ya que finalizarlo es tomar conciencia de la importancia de un estilo de convivencia que no afecte a nuestra salud y sea una herramienta educativa para jóvenes y niños. Mientras la combinación de sonidos es la materia de la música, su opuesto es el ruido que no genera placer sino daño. Un daño imperceptible y silencioso pero creciente a través de la vida.

Dr. Ignacio Baeza
i.baeza@estudiobaeza.com.ar

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