De música ligera
Primero se acabaron las cinematográficas imágenes que agitaron los primeros tiempos de gobierno. Los repudiables bolsos revoleados con millones de dólares, la vergonzosa maquinita contando los billetes en Puerto Madero y algunos otros protagónicos.
Ahora las principales plumas que impulsaron y sostuvieron el “relato”, empiezan abandonar el barco.
Por ejemplo el columnista Carlos Pagni. En su habitual columna del diario La Nación del 2 de marzo: (Click aquí), dice en relación al análisis del discurso de apertura de Macri en la Asamblea Legislativa: “Para volver del abismo, se aferró a la escalera más segura: la confrontación con el kirchnerismo”(…) “El arreglo con Socma estuvo precedido por los Panamá Papers; la polémica por la asignación de rutas a Avianca, que originó otro expediente judicial; las gestiones judiciales de Daniel Angelici, ahora suspendidas, o las dificultosas explicaciones de Gustavo Arribas por una transferencia de dinero”, y concluye: “El Presidente o sus allegados personales han sido el mayor factor de vulnerabilidad moral para el oficialismo”.
Otro: Jorge Lanatta. En su columna de Clarín del 25 de febrero titulada “Gente bastante cínica y jodida”: (Click aquí), dice a modo de ¿autocrítica por su incursión en Miami? y de reclamo a sus devotos oyentes: “Hacemos negocios con la plata del Estado o la de otro: nos quejamos de que no “llegan” inversiones. Esperamos que los demás pongan su dinero donde nosotros no estamos dispuestos a poner el nuestro”.
En la cola también Luis Majul, en el diario El Cronista del 20 de febrero : (Click aquí) después de reconocer que: “La imagen de Mauricio Macri bajó cerca de nueve puntos desde que se conoció la polémica del Correo” dice al final de la nota a modo de reflexión: “Lo que le faltaría, al propio Macri, es hacer una profunda y completa autocrítica sobre su manera de hacer política. Porque el principal responsable de la pérdida de imagen positiva es, antes que nadie, él mismo”.
La frágil alianza con el sector de la sociedad que apostó al experimento político de la derecha parece acabarse.
La ilusión de que venía el cambio, la revolución de la alegría, los globos amarillos, los bailecitos al compás de Chano, el “se puede”; no han sido más que música ligera.
Se ocultó que el verdadero proyecto se basaba en la teoría del derrame. Enriquecer a los ricos para supuestamente después distribuir. Este es el punto clave del debate, pero no se dijo.
La apuesta consistía en que de la mano de las expectativas de cambio, vendrían las inversiones. Y se podía garantizar la estabilidad y la seguridad jurídica. Nada de eso ocurrió. No fueron capaces, porque simplemente el proyecto no funciona.
Es cierto que el humor social está siempre ligado a la economía, ésta no arranca, por lo que la imagen se desmorona.
Por el contrario, los principales indicadores económicos retroceden, en términos de empleo, de crecimiento o de consumo; siguen los aumentos y la recesión. No requiere ninguna interpretación; es la realidad que vive cada uno y se percibe alrededor de todos.
Entonces aparecen en esta etapa los burdos manotazos.
Uno de ellos es el triste espectáculo que hizo el periodista Nicolás Wiñazki, antiguo ladero de Lanatta, dedicado full time a las operaciones políticas. En la entrevista por TN al Secretario General de Suteba, Roberto Baradel: (Click aquí),intentó descalificarlo y desviar el eje del conflicto entre el gobierno provincial y los docentes.
Para ello intentó la desacreditación, con mala información y falta de conocimiento.
La embestida empezó aduciendo que no constaban aportes patronales de Baradel, es decir que no había registro de su trabajado. Lo que quedó inmediatamente desmentido y probado por el dirigente gremial. Luego, el periodista apeló a que no era docente, por su condición de preceptor, y que además no había estado nunca frente al aula; como si el preceptor no tuviera un rol docente (cosa que hace rato está fuera de discusión) siendo además que resulta imprescindible su función, a la hora de entender a la educación como un proceso integral, que abarca diferentes contenidos, muchos de ellos transversales a todas las asignaturas, y que son parte esencial del rol del preceptor.
Nadie se ocupó con el mismo énfasis de detractar al Lic. Esteban Bullrich, que siendo Ministro de Educación, no solo que no fue ni es educador. Es Licenciado en Sistemas por la Universidad CAECE , Master en Administración de Empresas en la Kellogg Scholl of Management de Illinois (USA). Los antecedentes políticos de este aspirante a CEO no provienen del mundo académico; debutó en la política de la mano de Ricardo López Murphy, célebre Ministro de Economía del entonces Presidente Fernando De la Rúa (marzo del 2001), que duró solo 15 días. De ahí a su flotación en la cartera educativa de CABA.
Así, toda la desacreditación a Bradel se replicó en distintos medios, incluso con una nota de tapa del “prestigioso” diario la Nación al día siguiente.
Pero el manotazo mayor de la desesperación se da cuando se elige polarizar con el Kirchnerismo, como lo marcó enfáticamente el presidente en su discurso en el Congreso Nacional.
Contrasta obviamente con el reiterado llamado a la unidad, que desde la campaña se viene haciendo. Otra falsa promesa. La apuesta es a ensanchar la grieta. Agitar los fantasmas del pasado. Manotazo.
Es que cuando se trata de música ligera, ya nada más queda.


