A fondo

“Ir a fondo” dicen que arengó el presidente Macri a su gabinete, después del rédito producido por la movilización de apoyo del 1º de abril.

En un cambio de estrategia, el gobierno parece convencido de que la participación de los tímidos timbreos que se escenifican, la presencia virtual en las redes, con imágenes artificiales y los “me gusta”, no alcanzan para dar pelea.

Quizás inspirados en aquella famosa frase que pronunciara el recién asumido Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003: “Me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones, a las que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada”, el gobierno fantasea con que estar a la misma altura, y en similares circunstancias históricas.

Claro, que convencidos de otros ideales y valores, y sobre todo de tomar un rumbo político diametralmente opuesto. Es ahora o nunca. Es ahora y de este modo. Parecen convencidos.

Un rumbo que considera que es posible crecer y desarrollarse, al margen del mercado interno, la industrialización nacional y en definitiva apostando al “derrame” de la riqueza.

Riqueza que generaría el modelo agro – exportador, respaldado en la concentración económica del sector financiero y algunos otros pocos. Modelo que admiran, de algunos países vecinos, con éxitos macroeconómicos, pero con fuertes desigualdades sociales y excluidos, que realimentan su desarrollo (el del país y el de los sectores minoritarios que se benefician de él).

De esto se trata la grieta, es el gran debate que se juega de fondo, a juzgar por la composición social y consignas del armado del 1º de abril, el desprecio al choripán, las luchas sindicales y sus organizaciones.

El contraste que se pone en la ofensiva, de la gobernadora de Buenos Aires, con sus “buenos modales” y la “desprolija presencia” además de discriminadora, del “preceptor” y dirigente gremial docente Baradel.

A fondo pisando el palito, en el filo de la cornisa, se juegan en discursos, las organizaciones de derechos humanos, cuando deslizan en el acto del 24 de marzo: recordamos las luchas en los ingenios azucareros, las Ligas Agrarias, el Cordobazo, el Rosariazo y las comisiones internas en las fábricas, el movimiento sindical, estudiantil y popular, la militancia en las organizaciones del Peronismo Revolucionario: UES, Montoneros, FAP, Sacerdotes por el Tercer Mundo y FAL; la tradición guevarista del PRT, Ejército Revolucionario del Pueblo; y las tradiciones socialistas y comunistas: Partido Comunista, Vanguardia Comunista, PCR y PST; y tantos espacios en los que miles de compañeras y compañeros lucharon por una Patria justa, libre y solidaria”.

Es que, como lo señala claramente Horacio Verbitsky en una nota de Página 12 del 2 de abril “La realidad y las palabras”: (Click aquí), hacen aparecer, entre otros, al Ministro de Cultura, Pablo Avelutto, que ni lerdo ni perezoso, editorializa una tergiversación de aquél párrafo, haciendo confundir su espíritu, y forzando en ellas una reivindicación de la lucha armada y no un homenaje a su militancia, de carne y hueso, nombrando sin tabúes a las organizaciones a las que pertenecían.

Aprovechó también, pala en mano, en abrir la grieta el cineasta Juan José Campanella, cuando expresó en su tuit: «Esta histórica marcha no hubiera sido posible sin las motivadoras palabras de Hebe, Baradel, Daer, CFK y tantos otros. ¡A ellos, gracias!«. Lamentables palabras, que revelan pretender alimentar la construcción de un proyecto, basado sólo en el rechazo y el odio. Como ocurrió tantas otras veces.

Fogonear la grieta es la misión, a la que dicen estar condenados, a falta de méritos e inversiones. Por ir a contrapelo del proteccionismo y el cuidado del empleo, al que se lanzan los países desarrollados, de los que esperaron su apoyo, y de los que sólo recibieron palmaditas y ofertas de desparejos negocios, además de un nuevo ciclo de endeudamiento.

Ni el efímero Embajador en los Estados Unidos, Martín Lousteau duró en el cargo. Acaso convencido de mayores éxitos, si juega en la política porteña, recogiendo las migajas electorales caídas.

Seguramente calcula un mayor posicionamiento apostando allí, que en sus gestiones en el poderoso país del norte, justo en vísperas de la visita programada para el 27 de abril, entre el presidente Macri y su colega Donald Trump, en suelo estadounidense.

“El pestilente círculo negro del espionaje” escrito por el periodista Carlos Pagni, en diario La Nación del domingo (Click aquí), parece también abonar la hipótesis de ir a fondo con la grieta. Allí se describe la temerosa escalada de inteligencia interna, con la que se nutren distintos sectores del gobierno, y que parecen jugar con fuego, al que sí están condenados, a no poder controlar en el futuro. Como lo demuestra la historia, sectores de inteligencia y judiciales que no tardarán en traicionar y volvérseles en contra.

Así aparece finalmente, en éste escenario, enfrentarse este paro general del 6 de abril, que seguramente tendrá un alto acatamiento.

Que en buena hora sea político, no para defender algún partido ni algún dirigente, sino para expresar el descontento, y la situación social a la que lleva éste pretendido modelo, legitimado en las urnas.

Vale la pena aclararlo, aunque sea una perogrullada, frente a la controvertida consigna del “Macri basura, vos sos la dictadura”, que tanto sirve para alimentar y favorecer a los fantasmas destituyentes, que se alude con frecuencia. Sirven para la caza de inocentes, que en éstos tiempos de multimedios y redes, se nutren de contenidos y foros con claras manipulaciones. Habrá que abrir los ojos, para profundizar la mirada.

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