Lujan Minasian, Doula

Cuando una mujer se convierte en madre, nada, absolutamente nada vuelve a ser lo mismo.
Tener un hijo te desarma por completo, en miles de pedazos que muchas intentamos reunir sin conciencia, para volver prontamente a ser «la misma de antes».
Y eso es imposible.
Nunca vas a ser la misma de antes… y ya que que estás desarmada, vulnerable y permeable a todo tipo de sentimientos, como Doula y Asesora en Lactancia, es mi trabajo (y mi pasión!) acompañarte en este proceso de rearmado.

El parto y la lactancia forman parte de un ciclo natural. Pero no por ser natural resulta sencillo.
Es difícil, muy difícil. Y no hablo solo de si dar la teta duele o no, de cuán intenso fue el parto.
Hablo de la gran cantidad de sentimientos que nos surgen al tener a nuestro hijo en brazos, de lo difícil que es criar, del agotamiento tras noches y noches sin dormir, de lo vulnerable que nos deja la unión con nuestra cría.

Me formé como doula tras el nacimiento de mi primer hijo. Fué a través del acompañamiento de otras mujeres, los grupos de crianza y la guía de mi doula, los que me permitieron disfrutar de mi maternidad. De sentirme acompañada y entendida. De que no me estaba volviendo loca y que todos esos sentimientos (los buenos y los malos) eran normales y esperables.
De poner en palabras todo aquello que me estaba ocurriendo.
Fué una doula quién me enseño a no ser tan dura conmigo, a ejercer mi maternidad libre de prejuicios y con gran cantidad de información valiosa.
Fue una doula quién me mostró miles de caminos, para que yo hiciera el propio.
Aprendí a escuchar mi corazón, a hacerle caso a mi instinto.
Me sentí valorada y entendida.
Nunca una madre loca, exagerada. Sino una protectora y guardiana de los intereses y valores de mis hijos.

La lactancia materna (que es mi gran pasión) es a mi entender una hermosa posibilidad que nos da la vida para conectarnos con nuestros hijos, para sanar viejas heridas, para conectarnos con nuestro ser animal, para darles nada más y nada menos que lo mejor de nosotras a nuestros bebés.
Nos da seguridad y confianza. Nos brinda la posibilidad de una intimidad única con nuestro bebé. Nos hace sentir plenas, dadoras de vida.
Nuestra leche, alimenta y fortalece a nuestros bebés. Y ese sentimiento es inigualable e indescriptible.

Y milito en favor de la lactancia, para que todas las mujeres que quieran dar la teta puedan hacerlo.
Trabajo en favor de la información oportuna, desterrando mitos y apoyando oportunamente a quién lo necesite (de día y de noche) para que ninguna se quede con las ganas de amamantar. Con información y apoyo podemos lograr que cualquier mamá amamante a su bebé.
No hay grietas ni dolor cuando la lactancia se ejerce empoderada. La lactancia es placer para el bebé y su mamá.
No hay leches aguadas, ni pechos pequeños. No hay horarios ni relojes. Si queremos que la lactancia sea exitosa, apoyemos a las madres, brindándoles cariño y comprensión.
Si queremos que la lactancia sea exitosa, hablemos del comportamiento normal de un bebé: que duermen poco, y demandan presencia, amor y alimento permanente. Esas son sus necesidades, y todas se cubren dando la teta!

Y por eso trabajo de ésto, apoyando a las mujeres en su camino de convertirse en madres.
Y si, aún me falta camino por recorrer. Pero está es mi pasión.
Apoyar la lactancia materna, es mi forma de cambiar el mundo!

Ma. Luján Minasian en Fb. Doula Lujan Minasian

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