De cómo una casa de comidas se convirtió en un teatro
En Madrid, en el 2009, unos 50 artistas entre directores, escritores y actores, presentaron un proyecto teatral para usar un viejo prostíbulo clausurado como sala teatral pero con una particularidad, que cada una de las 13 habitaciones fuese un espacio para montar una obra. Así nació el microteatro donde se ponía en escena obras de 10 minutos de duración y con 10 espectadores en cada habitación del prostíbulo y todas las obras giraban sobre un mismo tema, en este caso, la prostitución. Las obras se representaban tantas veces como público hubiera durante tres horas, llegando alguna de las obras a representarse más de veinte veces al día. En la actualidad el microteatro está difundido por toda España y otros países europeos y americanos. Cualquier edificio con varios cuartos disponibles puede ser un pretexto para instalar un microteatro que indefectiblemente debe contar con un bar donde artistas y público se reúnen a tomar una cerveza y picotear algo. Personalmente he asistido a un microteatro en Barcelona donde se daban 5 obras diferentes en 5 habitaciones distintas en las cuales cabían 20 personas en cada una y la obra protagonizada por dos actores, duraba 15 minutos. Sin duda es una nueva experiencia en la cual el público está en contacto directo con los actores, podría decirse que se trata de un teatro personalizado (como le gusta llamar a los que hacen marketing) Toda esta introducción viene a colación a raíz que en San Martín de los Andes está haciendo pruebas con público el Piccolo Teatro creado por Mariano Tenaglia con la obra de Mario Diament, Cita a ciegas. En este caso el teatro no funciona en un viejo prostíbulo sino en el mismo local de la desaparecida casa de comidas La Pirca en cuya planta alta estaba el Registro del Automotor (Elordi 976). El Piccolo teatro tiene varias características del microteatro, principalmente es que el público está en contacto directo con el actor. Otra similitud radica en el espacio reducido a muy poco público dependiendo el montaje de la obra y que cuenta con una pequeña barra donde se puede pedir una bebida y algo para picar. Al contrario de los microteatros convencionales, el en Piccolo teatro el espectador puede sentarse cómodamente junto a una pequeña mesa, disfrutar una copa de vino y ver la obra.. Quien entra al Piccolo teatro se encontrará con un clima agradable y cálido dado por aprovechamiento inteligente la estructura de madera existente. Citas a ciegas como queda dicho, fue un globo de ensayo para conocer los detalles del funcionamiento de esta nueva opción que nada tiene que ver con el teatro
tradicional. La obra de Mario Diament según la puesta de Mariano Tenaglia que en esta ocasión la dividió en dos espacios opuestos donde desarrolla la acción, es una pieza intimista la que nos sitúa en su primer y tercer “acto” en un banco de plaza que cotidianamente es ocupado por un escritor ciego (¿Borges?) y al cual suelen sentarse a su lado distintos personajes que a poco de mantener una charla superficial el ciego se transforma en una especie de padre confesor. La obra es una suma de casualidades que el autor ha manipulado intencionalmente para obtener un mayor efecto dramático y psicológico. Cinco son los actores que participan en esta obra; Rodolfo Marino en el rol del escritor ciego, Diego Mamone el bancario que a raíz de su obstinada fijación por una muchacha (Alicia Imaz) mucho más joven que él, lo conduce a una severa crisis matrimonial de la cual el público participa solo de una fuerte discusión (imperdible) con su mujer (Gabriela Prátola). Cerrando el círculo de casualidades una mujer, protagonizada por la excelente Claudia Fresnedo, materializa su amor platónico con el escritor ciego. Una muy buena puesta del director Mariano Tenaglia que deberá ajustar en próximas presentaciones algunos detalles en la adaptación del texto y puesta en escena. Sorprende el alto nivel actoral de los 5 protagonistas, absolutamente creíbles y sin alardes de histrionismo, seguramente debido a la proximidad con el público. Altamente recomendable la obra y el Piccolo teatro.
Miguel Krebs



