Hoy es el día de concientización y reflexión sobre el Alzheimer

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Alzheimer (ADI) eligieron el 21 de septiembre para realizar actividades con el objetivo de concienciar y hablar sobre el Alzheimer. Se trata de una enfermedad que se manifiesta con un deterioro progresivo de las funciones mentales superiores, como la memoria, el lenguaje, la capacidad ejecutiva, las habilidades visuo-espaciales y la conducta. Con el tiempo esto produce una importante repercusión sobre la vida diaria de la persona que la padece, así como también en el ámbito familiar y para la sociedad.

Es fundamental mantenerse activo mental y socialmente, realizar actividad física regular, tener una buena alimentación y un adecuado descanso nocturno; así como hacerse controles médicos periódicos para prevenir la enfermedad.

El Alzheimer es una enfermedad prolongada y en gran parte de la misma los pacientes necesitan un intenso cuidado. Esto lleva a que los cuidadores estén expuestos a un estrés elevado y sostenido, que si no es manejado adecuadamente descompensa la salud de los mismos.

El rol del médico es clave para actuar adecuadamente y prevenir, fundamentalmente a través de la educación, a los familiares quienes deben conocer las características de la enfermedad, los síntomas probables de los pacientes y sobre todo para que sepan cómo manejar adecuadamente los mismos. Por otra parte, es importante instruirlos en cómo evitar que el estrés y la sobrecarga los descompensen.

La enfermedad

El Alzheimer es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central, de causa desconocida y cuya frecuencia aumenta con la edad. Fue descripta por primera vez en 1906 por el médico psiquiatra y neuro-patólogo alemán, Alois Alzheimer y en 1976 fue reconocida como la principal causa de demencia (60-70%).

Suele manifestarse después de los 60 años y su prevalencia aumenta con la edad (2% a los 65 años y luego se duplica cada 5 años). Por lo tanto, el aumento en la expectativa de vida poblacional implica una mayor prevalencia de la enfermedad.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza por el cuadro clínico del paciente y pueden ser necesarios estudios complementarios para descartar otras causas de deterioro cognitivo. Es importante la consulta oportuna (muchas veces los síntomas son percibidos por una persona cercana) y el diagnóstico precoz.

“Actualmente no se dispone de tratamiento curativo para esta enfermedad, siendo objeto de investigación permanente en el ámbito de las neurociencias”, expresó López Cormenzana y resaltó que “existen numerosas intervenciones que se pueden ofrecer para apoyar y mejorar la calidad de vida de las personas con demencia y sus cuidadores y familias”.

¿Qué hacer para prevenirla?

Dentro de las cosas fundamentales que se pueden hacer para prevenir la enfermedad se puede mencionar la realización de los controles médicos periódicos destinados a detectar y optimizar el manejo de factores de riesgo vascular como hipertensión arterial, diabetes, hipercolesterolemia/hipertrigliceridemia, tabaquismo, obesidad, sedentarismo, entre otros.

Otra instancia a tener en cuenta es promover Factores Protectores (reserva cognitiva), entre ellos se encuentran realizar actividad física (caminatas, deportes, baile, uso de bicicleta, etc.), actividad mental (aprender algo nuevo como idioma, dibujo, pintura, mecánica, música, etc.), realizar actividades lúdicas (ajedrez, sudoku, bridge, etc.), actividad social (mantener red de amigos, participar en asociaciones y clubes, intervenir en actividades de la comunidad, participar en grupos de teatro, lectura, música, cine, etc.), y buscar nuevas maneras de hacer lo mismo.

A nivel mundial se estima que 47 millones de personas padecen Alzheimer; y en la Argentina se calcula que hay cerca de 500.000 enfermos.