Volver al futuro: la escuela secundaria en la picota

Las tomas de escuelas secundarias en la Ciudad de Buenos Aires pusieron nuevamente sobre el tapete el debate hacia dónde va el secundario.

Allí la Ministro de Educación, Soledad Acuña, había anunciado una reforma del nivel medio, para el año que viene, la que denominaron “Secundaria del Futuro”.

La reforma pretende implementarse en 17 escuelas estatales durante el 2018, para luego avanzar gradualmente en el tiempo con el resto de establecimientos educativos.

El objetivo es una vuelta de tuerca o segunda etapa a la implementación de la llamada NES (Nueva Escuela Secundaria), que desde hace unos años marca un cambio en el diseño curricular del nivel medio a nivel nacional y por acuerdo entre la totalidad de las jurisdicciones provinciales.

En la reforma de la “Secundaria del Futuro” se plantean cambios que pasan desde la implementación de  tutorías, cambios de mobiliarios, tecnología, sistemas de evaluación por créditos, reducción de asignaturas para abordaje en áreas etc… hasta la modificación de la estructura misma, en dos años de ciclo básico, dos de orientado y uno o dos últimos años (en el caso de escuelas técnicas), que tendrán tareas de “emprendedurismo” y pasantías en instituciones o empresas.

El planteo en particular para el último año y lo inconsulto de la reforma llevó a la reacción de los alumnos y gremios, con el consiguiente comienzo del conflicto que se precipitó en las tomas de escuelas.

El cuestionamiento se sustentó en que la reforma parece un lanzamiento de marketing, con mucho de oportunismo de campaña, improvisación e incertidumbre, con exceso de lenguaje que alude a la “modernidad”, al tipo de “trabajo del futuro” la adaptación a los cambios y otros slogans, como se ven en los spot que se lanzaron.

También hay poco de información del cómo se implementará, se desconoce por ejemplo, la articulación con las empresas (en el último año) a cuenta de la masividad de la estructura que se necesitará manejar.

Esto llevó además a sospechar de intentos de formas de precarización laboral, de la mano de las reformas que se vienen anticipando, en el mundo del trabajo, para después de las elecciones.

En la provincia de Río Negro se implementa un plan piloto en 93 escuelas, en las que también hay reformas en la estructura, se elimina la repitencia, se modifican las áreas de conocimiento y hasta implementan mesas examinadoras optativas para dar lugar a las trayectorias escolares individuales.

También allí se generan grandes resistencias, que tienen el común denominador con aquella, en la falta de participación de los principales actores de la comunidad educativa.

Por aquí, en la Provincia del Neuquén, se apostó desde hace dos años a la “Construcción de un Diseño Curricular”, que cuenta con el acuerdo del gobierno provincial y el gremio docente.

Se apostó al desafío de realizar un cambio que incluye la activa participación de los docentes, a través de representantes de las escuelas y coordinadores de cada uno de los distritos educativos que integran la provincia, para permitir un debate que lleve la voz e inquietud de los integrantes de las escuelas. Para esto se asignaron horas institucionales de los representantes escolares y distritales, como también la implementación de jornadas mensuales para realizar los debates en actividad.

Hay en común con aquellos intentos de cambios, un reconocimiento de una escuela que está en crisis, pero difiere en cambio en los modos de llevarlos a cabo, que son los únicos posibles: aquellos que cuenten con el consenso de la comunidad educativa, que es la protagonista de llevar adelante esos cambios.

Este año se viene discutiendo la estructura y metodología de los ciclos, en particular el ciclo básico; su organización, las áreas de conocimiento; y se debate la coordinación de estos cambios incluyendo a la escuela técnica y sus especificidades, integrándola a estos cambios.

El año pasado se avanzó en lo que refiere a los marcos y principios generales de las políticas educativas.

Cuenta con la coordinación técnica de la Universidad del Comahue, para poder llevar adelante el complejo mecanismo colectivo de participación.

Por ello esta metodología exige un gran desafío, y es esperable para bien de todos, que llegue a buen puerto.

Mientras tanto existe hoy en día una gran frustración tanto de alumnos, padres y docentes en la escuela.

Actualmente el trabajo de la mayoría de docentes es angustiante, los que ven en gran parte frustrada su labor cotidiana y se encuentran desorientados en relación hacia dónde debe estar encaminado el trabajo cotidiano en las escuelas y en el aula.

Atraviesan esta labor la gran cantidad de metas que se le asigna a las escuelas y un desborde en su estructura, gobierno y condiciones laborales.

La sociedad espera expectante y desconcertada, porque pasan los gobiernos y los anuncios, pero mientras tanto hay una masa inmensa de adolescentes que viven aquí y ahora esta etapa fecunda.

Etapa marcada por un tiempo determinado en la vida de cada chico, tiempo finito e irrepetible.

Y cuando no aparecen las respuestas a tantas necesidades, desaparecen las oportunidades, y nunca más se recuperan.

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