Algo liviano y delicioso: tarta vegana de zapallitos

Por Paulina y Román

Decidimos continuar con otra receta de tarta; esta vez, la tarta de zapallitos que tiene sus mil versiones y que no siempre logra gran aceptación. Hoy les compartimos nuestra receta que no tiene huevo ni queso y queda absolutamente deliciosa. Es ideal acompañarla con una limonada casera.

Ingredientes

Relleno
5 zapallitos
2 cebollas medianas
1 zanahoria
2 cucharadas soperas de semillas de chía
1/2 taza de trigo burgol
condimentos a gusto (a nosotros nos gusta usar orégano, tomillo y cúrcuma en esta receta)

Masa
250 grs de harina integral
un chorrito de aceite (si es de oliva, mejor)
sal (si es marina, mejor)
agua tibia

Nota: la chía, el trigo burgol, la harina integral, la sal marina, los condimentos y el aceite de oliva se encuentran de gran calidad y a muy buen precio en Almacén Ser Natural.

Preparación:

Empezamos con la masa. Poner en un boul los 250 grs de harina integral, una cucharadita de sal marina, un chorrito generoso de aceite y, mientras se mezcla con un tenedor, se de ir agregando el agua tibia. Cuando la preparación lo requiere, dejar el tenedor y meter la mano. Amasar un poco para unir los elementos. La masa tiene que quedar homgénea, húmeda pero no muy pegajosa. Listo. La dejamos descansar tapada con un repasador mientras hacemos el relleno.

Pelamos las cebollas y las cortamos bien finitas. Pelamos también las zanahorias y las cortamos en cubitos pequeños. Si nos gusta el morrón, podemos también agregar morrón cortado bien chiquito. Ponemos todo eso en una cacerola con un chorrito de aceite, a rehogar. Mientras tanto, pelamos los zapallitos (si son orgánicos, mejor no pelarlos pero si no lo son, es recomendable sacarles la parte verde de afuera), los cortamos en cuadraditos y los agregamos a la cacerola tapada y con fuego mínimo. Mientras se cocinan lentamente esos vegetales, ponemos agua a calentar Cuando está por hervir la apagamos. Ponemos media taza de trigo burgol en un boul y lo cubrimos con una taza de esa agua caliente. Dejamos eso así por diez minutos. El trigo burgol se hinchará y se ablandará de esa manera. En otra taza, ponemos las dos cucharadas de chía con seis cucharadas de agua caliente, y dejamos que esos elementos hagan su magia por un rato. La chía junto con el agua generará una especie de gelatina que la usaremos para ligar. Revolvemos las verduritas de la cacerola y las condimentamos de modo que queden bien sabrosas. Cuando ya está la cebolla transparente, la zanahoria y el zapallito blanditos, apagamos el fuego.

Sobre una mesada, estiramos con palote la masa siempre poniendo un poquito de harina abajo para que no se pegue. Estiramos bien finita la masa y la ponemos en la tartera. A las verduritas ya condimentadas de la olla, les agregamos la chia con el agua (ya convertidas en gelatina con semillas) y el trigo burgol previamente colado. Revolvemos bien y echamos la preparación sobre la masa. Repulgamos y llevamos al horno hasta que esté dorada de abajo y de arriba. Sabor total.

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