Día 28: Un juego

Treinta días sin conexión instantánea. Treinta escritos, uno por día, que narrarán la vida de Clara Oyuela fuera de las redes sociales. Un mes sin whatsapp, sin Instagram y sin Facebook

“A partir de entonces ya no era consciente de lo que escribía, 
ni a quien le escribía a ciencia cierta, 
pero siguió escribiendo sin cuartel durante diecisiete años”
Crónica de una muerte anunciada

Incomodidad – En el hospital – Solo eso, dormir – Roman Lindegger- Un audio- La venganza de los niños y las niñas- Caer en la tentación – De amapolas y cardos – Facetime –Sonámbula -…. -Fotografías -De contradicciones – Solo un charco de agua- De lo virtual a lo real – Bienvenida al S XXI-No es que- Café -Yoko Ono- A dedo – Una revelación lunática- Algunas cosas que soy- Otras palabras- Un Juego

Estoy En el hospital. No llegué A dedo. Caminé Sonámbula hasta acá. Estoy aferrada a miles de Fotografías que no son otra cosa que recuerdos y…. en el camino, un campo de Amapolas y Cardos. Tengo miedo de Caer en la tentación de arrancar esa flor, la que me asegura un mundo como el que mi amigo, Roman Lindegger,  construye día a día para sí. Un audio me avisa que Yoko Ono está tomando Café en la esquina de esa calle llena De Contradicciones. No es que no quiero ir, pero prefiero que hagamos un FacetimeSolo un charco de agua nos separa. Charlamos un rato. Le cuento Algunas cosas que soy y bla bla bla  y ella me cuenta de su historia de amor con John y bla bla bla. De pronto, un psicólogo me despierta y me pregunta cómo me siento. Agradezco que no sea un enfermero. Creo que le respondí algo como Solo eso, dormir. Quiero dormir. Bienvenida al S XXI, me dice. Abro los ojos, me siento mareada. Siento pasar De lo virtual a lo real, lo onírico me sigue confundiendo un poco. Me cuenta que Otras palabras me generaron picazón  y un cuadro de Incomodidad  aguda y que tuvieron que intervenirme. Anestesiada mencioné algo sobre La venganza de los niños y las niñas,  que  debe ser alguna novela o película;  una charla con la novia de John Lennon y una frase que no paraba de repetir: A esta altura ya no sé si soy vos o soy yo. Siempre me dieron impresión las personas que hablan anestesiadas. Le pido al psicólogo que me explique con palabras sencillas de qué se trata mi cuadro clínico.  No es ninguna Revelación lunática lo que te voy a decir. Al final, todo forma parte de Un Juego más bien narcisista, donde las palabras de otros se transforman en jardines y lo ajeno, en la punta de nuestro deseo. Desear, hoy, es riesgoso, porque los jardines están repletos de mosquitos pero lo que vemos son mariposas. Yo recomendaría un té de tilo, un poco de silencio y ropa sencilla y cómoda. Todo eso, hasta que este huracán Yoico se calme un poco…

….

El criterio de Incomodidad varía según cada persona. Por ejemplo, Yoko Ono, decidió vivir unos años en la naturaleza, junto a John Lennon y su pequeño hijo. Pero pasados esos años, volvió a la ciudad. “Todo eso”-  dijo sobre la vida en las afueras-“es demasiado grande y demasiado chico para mí”. Me gusta cuando Otras palabras me reflejan y disparan Algunas cosas que soy. A Roman Lindegger, en cambio, la vida urbana, lo aleja drásticamente de su espíritu y asegura que el ser humano es proclive a Caer en la tentación de perderse ante tantas distorsiones.  Puros delirios de grandeza por allá. El ser humano de la urbe toma tanto Café que sufre de insomnio y…Solo eso, dormir, se transforma en una batalla perdida. A todo esto no me lo dijo ni en Un audio ni por Facetime, tampoco En el hospital.  Lo debatimos mientras comíamos empanadas de carne en algún comedor de una callecita de Iruya y el vino ya había calentado tanto nuestra sangre que sospechamos se trataba  de aquella leyenda sobre La venganza de los niños y las niñas. Cuando repaso todas esas Fotografías vivientes de la vida en la ciudad, siento amor, nostalgia y un mundo De Contradicciones. Para mí, la ciudad está repleta De amapolas y cardos, y el ser humano termina por ser el mismo en cualquier rincón del planeta, aunque es cierto que algunos entornos son más alienantes que otros y que en la naturaleza pude aprender a apreciar la importancia que tiene el ritmo natural de las cosas y el sentido de temporalidad; grandiosa sutileza del destino final que permite a una saberse pasajera A dedo en esta vida. La ciudad, si se la aprende a explorar, está repleta de riquezas de esas que valen la pena incorporar. No es que todxs lo consideren así, de hecho hay personas que jamás cruzarán ese puente y se conformarán con vivir Un juego que demande menos al espíritu. No lo juzgo. Hay días en que pasar De lo virtual a lo real resulta insoportable. Solo un charco de agua separa a la ciudad de las afueras, pero el charco es lo suficientemente profundo, Una revelación lunática como pocas. El ser humano de ciudad que no se dejó alienar es, a mi modo de ver, el que vive una vida de arte en medio del frenesí; el que supo incorporar la naturaleza a su forma de ser urbana. Y la naturaleza nos vuelve pequeños, como el arte. La naturaleza y el arte se entrelazan para ampliar el espíritu humano. Bienvenida al S XXI. Bienvenida a tus dos mundos.

 Hoy tuve un almuerzo de guiso de lentejas en la casa de mis amigos. Solo un charco de agua y nieve separa una casa de la otra. Azucena suele Caer en la tentación de saltar en los charcos y yo la dejo porque No es que es Café instantáneo, es agua con tierra y después se lava. En las Fotografías de mi vida en San Martín, estaba esa en la que mi hija se embarraba yPerdonen, debo regresar De lo virtual a lo real. Estábamos en esa comida y anuncié que quería decir algo. Hubo un silencio que fue más largo que Un audio de 2 minutos. Ellos creyeron que lo que estaba por anunciar era Un Juego o Una revelación lunática de esas que siempre se desean escuchar,  sobre todo los domingos. Empezaron las apuestas. Vas a trabajar En el hospital. No. Te respondió Roman Lindegger. No. Creaste una infusión De amapolas y cardos para tu prima Maga, que es Sonámbula. No. Yoko Ono te escribió para invitarte a su próxima muestra que se llama La venganza de los niños y las niñas. No. Mollo llegó A dedo a San Martín y lo levantaste. Ojalá. Solo eso, dormir. ¡Pudiste dormir siete horas seguidas! No. Hiciste un Facetime a un día de terminar el experimento. Nada de eso. Es una boludez, pero estamos en confianza.  Se trata de la Incomodidad que siento, en el último tiempo, de expresar mis pensamientos y sentimientos de forma oral. Amigos, les dije. Es probable que me vean callada durante algunos días. Solo voy a acotar boludeces. Solo voy a hablar Otras palabras. Ya lo decidí. Lo venía pensando hace algún tiempo. Mi amiga, desde su sensatez, me dijo que esas cosas no se anuncian, simplemente se hacen. Joaquín, riéndose, respondió algo como Bienvenida al S XXI y tu mundo De contradicciones. Otra de mis amigas, mencionó mi luna en acuario. Suben y bajan, suben y bajan. El todo y la nada, el todo y la nada. Otro amigo, que suele cantar para expresar lo que siente, dijo tajante: Esto es lo más profundo que escuché en toda la semana. Ya lo sé. Algunas cosas que soy no tienen sentido. Pero Me Gusta. Y mientras tanto, a 24 hrs de anunciarlo, continúo callada. Eso sí. Solo acoto boludeces importantes; pero el que avisa, no traiciona.

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