Un recorrido por la Casa de las Infancias
Hace más de dieciocho años el Refugio Samuel Pérez surgía con el fin de albergar a adultos mayores. Sin embargo con el correr del tiempo la necesidad fue cambiando, y comenzaron a llegar niños, niñas y adolescentes.
Hoy lo que era conocido como un refugio se conoce como Casa de las infancias y alberga en forma transitoria a niños, niñas y adolescentes menores de 18 años que por distintos motivos han sido vulnerados en sus derechos y a mujeres en situación de violencia, hasta que se resuelva su situación.
La Casa de las infancias, que se encuentra ubicada en el Barrio El Arenal, se crea a partir de la Ordenanza 10714/15 en el marco de la Ley 26061 de Protección Integral de los Derechos de los niños, niñas y adolescentes y de la Ley Provincial 2302. Esta ordenanza determina que el órgano de aplicación es la Secretaria de Desarrollo Social que actualmente está a cargo de la Dra. Silvia Tello.
Luego de la ordenanza se llevó a cabo la refacción de la institución. Cabe destacar que la misma se realizó con fondos provenientes en su totalidad del municipio. En el recorrido que pudimos realizar a la casa se observó la correcta funcionalidad y el buen estado en el que se encuentra. La casa está preparada para albergar a 12 niños y cuenta con un baño para personas con discapacidad con conexión directa a uno de los dormitorios.
Mirta Billorian es la directora de esta casa. RSM dialogó con ella quien manifestó que “siempre se agotan todos los medios para darle solución al menor o a la mamá en situación de vulnerabilidad. Cuando ya no hay ninguna forma que la situación se pueda solucionar de manera inmediata entran a la casa y es un lugar donde van a estar los niños en forma transitoria”.
Este espacio es un dispositivo que brinda asistencia durante las 24 horas, y cubre todas las necesidades básicas como salud, educación, apoyo psicológico y recreación.
“Los niños realizan talleres dentro y fuera de la casa; a la vez estamos en contacto con la Secretaría de Cultura, entonces todos los talleres que se hacen y los espectáculos, los niños pueden acceder” cuenta su directora .Las niñas y los niños también participan de las actividades del Ciart y de la Escuela de Música ya que esto es muy importante para su desarrollo integral. Por su parte, el Centro Cultural Cotesma colabora con las entradas para el cine.
Las operadoras trabajan con horarios rotativos y siempre en cada turno los niños están acompañados por dos de ellas. “Se ocupan de hacer todo: Los ayudan a bañarse, hacen las tareas del colegio, los peinan, hacen disfraces, leen cuentos” manifiesta Mirta Billorian. Además de cocinar y ordenar el espacio. Las trabajadoras comparten un momento en el cambio de turno. Allí se cuentan las novedades: si alguno tuvo fiebre, si alguno tuvo un problema, o si fueron o no a la escuela, etc.

Los fines de semana aquí no se descansa: si hay buen tiempo, los chicos salen a pasear. En verano disfrutan de las caminatas y la playa, o simplemente de la pelopincho que se instala en el patio trasero donde disponen de un rincón de juegos.





