Crítica de “Había una vez en Hollywood”: la locura y la histeria de la pantalla grande, en la pantalla grande

Por Francisco Corso

Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), y su doble de acción y mejor amigo Cliff Booth (Brad Pitt) viven en un Hollywood de fines de los sesenta. Allí, entre western y western, Rick Dalton empieza a tener una sospecha y un gran miedo, ¿y si se está quedando en el pasado como actor? Y así, mientras que Rick se desespera por actuar mejor, Cliff conoce a algunas personas un tanto misteriosas y extrañas.

Valiéndose en una historia real, pero poniéndole la dosis justa de ficción, Quentin Tarantino se entretiene creando este Hollywood tan alocado y apasionante. Para esto, convoca actores y actrices de muy alto nivel, y llena la pantalla de rostros y de nombres, tanto del presente, como de antaño. Aun así, la desmesurada cantidad de cameos y apariciones de celebridades no es lo que más logra marcarme desde la actuación. Sino que es el rol de DiCaprio, quien con gran maestría encara el papel de Rick, y nos hace simpatizar y encariñarnos con este personaje tan extravagante.

Con un elenco así, la película la podrían haber llevado adelante tranquilamente los actores. Pero no es el caso. Esta película se da el lujo de experimentar y jugar con la edición. Narrándonos esta historia con mucho ingenio. Y complementando con lo que simula ser material de archivo.

Al fin y al cabo “Había una vez en Hollywood” es una película que disfruté un montón. Tiene escenas muy violentas así que no se la recomendaría a alguien sensible. Y también está llena de chistes privados de la empresa y hace muchísimas referencias a momentos históricos particulares, que de haberlos sabido o haber investigado al respecto, tal vez la hubiera disfrutado aún más. No obstante, ninguna de esas cosas evitó que haya sido una experiencia maravillosa verla en el cine. Cosa que posiblemente le vaya a ocurrir al resto.

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