Pese a las recomendaciones y multas, hubo muchos fuegos artificiales y bombas de estruendo para recibir el año nuevo

Nuestra ciudad fue una de las ciudades pioneras en prohibir la pirotecnia mediante la ordenanza 1031. La misma fue aprobada en el año 1992 donde se estableció la prohibición de fabricación, venta y utilización de artículos de pirotecnia, en todo el ejido municipal.

En diciembre del 2018, el Concejo Deliberante, adhirió a la Ley provincial nº 2833 mediante el cual se prohíbe en todo el territorio de la Provincia del Neuquén la utilización,tenencia, acopio, exhibición, fabricación y expendio al público de artificios de pirotecnia y cohetería, sean estos de venta libre o no/ o de fabricación autorizada.

Las infracciones que prevé la ordenanza 1031 dice: Por fabricación o venta de artículos de pirotecnia o cohetería:  Multa de DOSCIENTOS (200) a SIETE MIL (7.000) puntos; y/o clausura temporaria o definitiva. 
Por la utilización de artículos de pirotecnia o cohetería:  
Particulares: Multa de CUARENTA (40)hasta DOS MIL (2.000) puntos.  Entidades, organizaciones o instituciones: Multa de DOSCIENTOS (200) hasta SIETE MIL (7.000) puntos.

Sin embargo, como todos sabemos, controlar que dicha ordenanza se cumpla, es casi imposible, por varias cuestiones. Los controles respecto a su uso y venta clandestina, no existen y si están es casi nulo su control.

Recibiendo este nuevo año, como en navidad, en varios sectores de la ciudad, la pirotecnia fue bastante estruendosa. En cercanías al Lago Lácar, detrás del edificio de Prefectura se pudieron observar como se lanzaban fuegos artificiales.

Además en la zona de las calles Cap. Drury y 3 de Caballería, casi 30 segundos de fuegos artificiales bastantes estruendosos, se pudieron observar en el cielo sanmartinense. «Hubo muchas mascotas asustadas, no entienden más que no se pueden tirar bombas. No me quiero imaginar las personas que por enfermedad sufren este tipo de festejos», explicó una vecina.

No hace falta explicar que está más que comprobado que la pirotecnia sonora perjudica muchísimo a aquellas personas que, trastornos de espectro autista (TEA) y Trastorno Generalizado en Desarrollo(TGD). La sensibilidad auditiva es una de las que se ve más alterada, por eso según lo expresado por los padres de niños con éstos trastornos de salud, manifiestan que se tapan muy fuerte los oídos, tienen crisis de llanto e incluso llegan a autolesionarse; toman una posición agresiva para comunicar que los ruidos les molestan, aún cuando se trata de protegerlos con tapones en los oídos y cerrando puertas y ventanas, ya que cada estruendo significa un daño y un sufrimiento para ellos.

De hecho la Asociación de Padres de Autistas (APAdeA) promueve la no utilización de pirotecnia, debido a los problemas que esta causa a sus hijos y su familia, habiendo lanzado años atrás la campaña PirotecniaCero.

Además el daño que provoca en todos los animales, en particular las mascotas, perros y gatos que en muchos casos deben ser medicados de manera innecesaria para evitar el pánico que les provocan las explosiones, siendo innumerable la cantidad de mascotas que huyen y se pierden por éste motivo.

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