Crítica de «La Sabiduría»: Un viaje inolvidable

Por Francisco Corso

Un día, sin siquiera avisarle a nadie más, Mara (Sofía Gala), Tini (Paloma Contreras) y Luz (Analia Couceyro) , se van de viaje al campo. En ello, llegan a una estancia en la llanura pampeana. Allí, descubrirán una gran diferencia entre la estancia y la ciudad de la que vienen. Una diferencia que trasciende épocas y realidades sociales. Nuestras protagonistas se dan cuenta de que se necesitan perspicacia e ingenio para huir de aquella pesadilla en la que se desvaloriza a las mujeres y se las trata como objetos. 

A través de diversos trabajos con el ritmo y el montaje, se va construyendo la tensión de la película, incluso donde no se ve nada hostil o siquiera peligroso en pantalla. Esto, induce lentamente al espectador a un estado de alerta, que llega a su máximo punto en el clímax de la película. También, cabe destacar que a estas decisiones de montaje se suma un maravilloso control de la paleta de colores, la cual nos dirige la mirada exactamente hacia donde el director quiere. 

La construcción del suspenso no se debe únicamente al montaje, la fotografía y el sonido hacen otro tanto. Tenemos, por un lado, tomas poéticas y metafóricas que poseen un fuerte mensaje oculto. Y también tenemos un sonido meticulosamente subjetivo y metafórico que nos permite oír las moscas que rondan en torno a aquel mundo podrido.

No obstante, el montaje también falla en ciertos momentos, generando cortes tan bruscos o elipsis tan extrañas que lo sacan al espectador del trance. Esto hace que no nos tomemos en serio escenas que terminan siendo relevantes para la trama. A todo esto, se le suman las actuaciones de algunos personajes, que dejan mucho que desear y la hacen sentir una película bizarra más que de suspenso.

Considero que “La sabiduría” es una película interesante de ver. Se notó que las cuestiones de montaje, que a mí me molestaron, las hacían intencionadamente y bien le pueden gustar a otra persona. No considero que el hecho de que me haya puesto tenso sea algo que celebrarle. La violencia de género es un tema en sí muy fuerte y no creo que tenga mérito alguno, tratarlo de esa manera. No obstante, la película fue hecha por un grupo de profesionales, y vale la pena verla, ya que es algo fuera de lo que uno consume normalmente, tanto las decisiones que tomaron, como las que no. Y es por ello, por su atipicidad, que se convierte en una experiencia que vale la pena.