De pueblo maderero a polo turístico

Fundada en 1898, San Martín de los Andes basó su economía en la industria maderera. Con el pasar de las décadas, el desarrollo turístico fue tomando protagonismo y hoy en día es, sin lugar a dudas, el pilar económico de la ciudad.

Sobre la cuenca del Lago Lácar existieron, a principios del siglo XX, más de 30 aserraderos, que trasladaban a la ciudad sus productos en enormes barcazas que atracaban en la playa ubicada en el sector de la Costanera. Así, por ejemplo, la Casa de Té Arrayán, inaugurada en 1939, fue construida con maderas que cruzaron el lago Lácar en grandes barcos.

Los densos bosques nativos se convirtieron en la materia prima de la industria maderera. En su mayoría fueron colonos quienes desarrollaron los grandes aserraderos, mientras que, en el valle de la Vega, la agricultura y la ganadería eran desarrolladas por suizos, franceses, italianos, alemanes y otros europeos.


Con la creación del Parque Nacional Lanín, en 1937, se fue restringiendo la explotación maderera, y la actividad turística comenzó a perfilarse como alternativa económica para la ciudad. Por este motivo, y por la demanda propia de una población en aumento, se construyeron caminos, escuelas, hospitales y alojamientos.

El turismo de verano fue el primero que tuvo la localidad, y con la instalación del primer medio de elevación en el Cerro Chapelco, en 1963, el invierno también se volvió un gran atractivo para turistas. Ya más adelante, con la instalación de la telecabina, en 1983, Chapelco se convirtió en uno de los centros de esquí más modernos de Sudamérica.

Hoy en día, con la ruta de 7 lagos asfaltada en su totalidad y con una nutrida frecuencia aérea, San Martín de los Andes recibe a miles de turistas que eligen, tanto en invierno como en verano, disfrutar de las maravillas naturales, gastronómicas, culturales, hoteleras y deportivas que ofrece la localidad.




