Critica de Parásitos: «Un elástico que no para de tensarse»

La familia Kim, vive en un pequeño apartamento en un semisótano. Su vida, humilde y totalmente recortada cambia cuando Ki-Woo, el hijo, consigue un trabajo como profesor de inglés particular de una acaudalada e ingenua familia. En ello, Ki, concibe un plan que sacará adelante a su familia y, si bien la pone en un gran riesgo, parece un pequeño pago comparado con las grandezas que les esperan. No obstante, esta ingenuidad parece ser un arma de doble filo ante la cual los Kim corren continuamente el riesgo de llevarse más a la boca de lo que puedan masticar.

Con gran maestría, Bong Joon-ho, nos mete en esta película y, mientras que los personajes parecen estar tranquilos en un inicio, una sensación de desagrado e incomodidad empieza a instalarse en el espectador. Es una sensación visceral que parece indicar que algo anda mal, y que va en aumento a lo largo de la película. Esto, sumado al sonido y a la fotografía, nos hacen creer constantemente que algo va a pasar, incluso en los momentos de mayor tranquilidad. Y así va manejando la ansiedad del espectador, forzando al público a imaginarse todo tipo de desenlaces a lo largo de la película, pero ignorando el gran clímax de esta.

Las actuaciones tampoco decepcionan, Song Kang-ho quien interpreta al padre de familia, nos mete en la cabeza la sensación de sumisión, de bajar la mirada ante aquellos cuyo poder adquisitivo supera el nuestro, pero a su vez también sentimos la ira, y sentimos a flor de piel la evolución de su personaje. Lo mismo ocurre con Myeong Hoon Park, cuya actuación deja sin aire al espectador y lo tensa de pies a cabeza.

Quizá resulte redundante seguir buscando metáforas que logren explicar la sensación de desagrado, ansiedad y rechazo que me generó esta película. No obstante, pese a sentir todas esas emociones, lo hice con gran fascinación y no hubo un segundo en el que haya apartado la mirada de la pantalla. también cabe destacar que en esta la dualidad y las metáforas abundan, no obstante, en vez de adentrarme en ellas, les aconsejo que la miren y hagan su propia interpretación.