El desafío de hacer «escuela sin escuela» en la ruralidad

Natalia Weber es directora de la Escuela Rural N° 161 de Payla Menuco (Puente blanco). En diálogo con RSM, contó cómo están llevando adelante el desafío institucional que significa no tener clases: cómo contactarse con los 90 niños y niñas de la escuela siendo que muchos cuentan con una escasa conectividad, y cómo acompañar las situaciones económicas más vulnerables, entre otras cuestiones.
“Lo que acordamos institucionalmente como lo principal fue que en este tiempo la escuela tiene que estar presente en las casas; sobre todo desde la contención”. Y, en algunos casos, la contención significa algo tan básico como garantizar la alimentación: “Hay muchas familias que la están pasando dura, donde la ayuda de Desarrollo municipal y provincial no llegó. Armamos un grupo solidario que junta alimentos para quienes estaban más complicados. Mañana es la tercera entrega que hacemos”, contó la directora. Porque, si bien se enviaron algunos módulos alimentarios para los niños que asisten al comedor escolar, solo alcanzaron para menos de la mitad de los chicos.
“Esta situación genera una profundización de la desigualdad. Porque el acompañamiento de los chicos ahora depende mucho de cada familia, y hay algunas que están más presentes y otras que menos. Y por más voluntad que se tenga, hay padres y madres que no los pueden ayudar tanto en lo escolar, porque que nunca estudiaron los contenidos que están viendo sus hijos. Entones tratamos de mandar tareas que sepamos que todos van a poder hacer, que no necesiten de un adulto para poder entenderlas, porque si no puede llegar a ser muy frustrante”, explicó Natalia.
La Escuela N° 161 se puso en marcha ni bien se decretó la suspensión de clases, y desde la primera semana se enviaron actividades para hacer en casa “pero sin pretender que fuera lo mismo que estar con los chicos en el aula, la presencialidad es irremplazable. Les vamos mandando tareas de repaso de lo que ya habíamos empezado a trabajar y también distintas actividades de acompañamiento, para que sigan conectados con la escuela”.
Y el contacto en sí mismo es otro de los desafíos: “La conectividad es poca, hay familias que están sin crédito, o que tienen un solo teléfono para compartir, entonces no se puede pretender que cada uno disponga de un celular. Por eso el sustento en papel nos puede significar un alivio en este momento: los cuadernillos educativos de Nación llegan en los próximos días. Aunque entendemos que lo ideal es dar la clase en contexto, dentro de la territorialidad en la que estamos y que no está bueno que las actividades sean las mismas para Chaco, para Buenos Aires y para Neuquén, es lo que hay”, reconoció Natalia.
“Las seños ya tienen los pdf de los cuadernillos, entonces ya están viendo cuáles son las actividades con las que se van a trabajar, porque tienen que tener relación con lo que veníamos viendo en el aula”.
“Casi todas las familias tienen, aunque sea, un celular viejo, y es por ahí que se viene realizando el seguimiento de los niños y niñas. Cada seño tiene un grupo de WhastApp con los padres, en donde se envían las tareas. Les armamos actividades día por día, como para que no se pierdan las rutinas. La idea es no atosigarlos con la tarea, pero estar presentes, que no se pierda la continuidad pedagógica”.
“Con algunas familias en particular, que no se podían conectar seguido para recibir las tareas, ya les fuimos imprimiendo las actividades en unos cuadernillos y se los dejábamos en donde iban a ir a hacer las compras”.
El ingenio y la buena voluntad van logrando que a todas las familias de la escuela se les acerquen actividades que ayuden a continuar con el trabajo escolar y a generar momentos de juego y encuentro dentro de las familias: “Las seños de jardín se graban haciendo cuentos, cantando canciones, les mandan recetas y muchos de los nenes lo hacen en sus casas y lo comparten. Es muy lindo lo que están haciendo. La maestra de plástica, por ejemplo, les mandó como tarea hacer mandalas con lo que tuvieran a mano, y algunas familias mandaron fotos de mandalas hechos de piedras y flores. Son cosas hermosas que suceden ahora porque las familias tienen más tiempo de compartir juntas”.

“Muchas seños están preparando juegos para que se les puedan entregar en las casas cuando lleguen los cuadernillos, y ojalá podamos llevar en ese mismo momento más módulos alimentarios a las casas”.
“Estamos en contacto con los directivos de todas las escuelas rurales para ver cómo están siendo las distintas realidades, y qué modalidades estamos usando para llevar adelante la situación. Y en nuestra institución tenemos grupos de WhatsApp con los distintos niveles: con los de jardín, con los de primaria, con los maestros especiales. Por suerte tenemos un equipazo en Payla, y vamos llevando este desafío que es hacer escuela sin escuela”, remarcó la directora.




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