«Estamos aprendiendo constantemente a utilizar las herramientas digitales para suplir ese pizarrón ausente”

Matías Lavandeyra es maestro de cuarto grado turno mañana de la Escuela 274. Desde que se decidió la suspensión de las clases presenciales estuvo abocado al objetivo de sostener el vínculo pedagógico. Entrevistado por RSM contó cómo fueron trabajando e implementando distintas herramientas para poder alcanzar este objetivo.

Con llamadas por teléfono, mensajes de WhatsApp o por correo electrónico sostuvieron desde un primer momento el contacto con las familias, porque además de los contenidos pedagógicos, los docentes estuvieron trabajando en la contención social a través, por ejemplo, de la asistencia alimentaria.

«Como cuando se suspendieron las clases todavía no teníamos todos los contactos tuvimos que hacer cadenas y buscar personas, tratando de ponernos en contacto y obviamente a disposición de las familias para lo que necesitaran» cuenta Matías.

Una vez que se encaminó la resolución de esto comenzaron a pensar las actividades pedagógicas. «En un primer momento decidimos continuar con lo que estábamos haciendo en clases. Preparamos un cuadernillo para imprimir pero esto significó una complejidad para las familias que viven más alejadas del centro, ya que tenía que llegar a un lugar donde poder bajarlo al papel”. 

Además de que no todos podían acceder, el problema con el cuadernillo era que no había un ida y vuelta, y para mantener el vínculo pedagógico era necesario poder establecer una relación. “Con la maestra de cuarto del turno tarde, con quien trabajamos en conjunto desde el principio, decidimos utilizar Google Classroom pero tuvimos que aprender a usarlo por nuestra cuenta. Vimos cómo funcionaba para las chicas y los chicos, para las familias y para nosotros”.

En cada casa las condiciones para trabajar en las actividades educativas que se proponen desde la escuela son distintas. «Hay familias que tienen la posibilidad de acompañar a sus hijas y a sus hijos, y hay familias que no. Estos últimos están solos en las casas y se les complica poder resolver un ejercicio, terminar una tarea, poder descargar las actividades y todo lo que implica la virtualidad».

«Tuvimos que ocuparnos de que todas y todos puedan tener acceso a la actividad que habíamos preparado para ellos. Para quienes no pudieron utilizar el aula virtual hicimos otro cuadernillo con las actividades.”

Aquí se pone de manifiesto la brecha digital: «en el aula virtual que desarrollamos a través de Google Classroom, participa un grupo reducido porque el resto no tiene disponibilidad, no tiene accesibilidad o no sabe cómo, y esto también es otro problema. No solo las chicas y los chicos de 9 años no saben cómo utilizar las herramientas digitales, tampoco las familias». 

Para poder lograr una participación mayoritaria en el aula virtual, Matías hizo un trabajo individual para quienes no podía acceder. «Lo bueno que tiene Google Classroom es que se puede instalar una app para usar desde el teléfono. Pero para lograr que todos se conectaran tuve que hacer videollamadas con algunas familias para explicarles cómo funcionaba, paso a paso».

En este sentido, Matías cuenta que no hay una sola herramienta. La videollamada o los mensajes de WhatsApp sirven para mejorar el contacto con las familias o los chicos que lo necesitan.

Después de un mes de aislamiento, las actividades escolares comenzaron a ocupar un lugar importante en la dinámica familiar. «Para nosotros esta situación pone en relevancia la importancia de la Escuela, sobre todo en nuestra sociedad que está bastante desvalorizada» comenta Matías.

Con relación a las reuniones entre el plantel docente de la escuela, Matías contó que desde antes ya trabajaban con un grupo de WhatsApp y con esta herramienta pasaron los primeros momentos. “Nosotros tenemos un acompañamiento del equipo directivo. Entre la directora y la vicedirectora se reparten las tareas para poder hacer un visado de las actividades”

Sin embargo, con respecto al Consejo Provincial de Educación, Matías no percibe la misma actitud. “En la escuela notamos que estamos solos. De hecho hay cargos que no están cubiertos. Mientras que en otras instituciones faltan docentes o directores, nosotros no tenemos secretaría, y en esta situación se nota la ausencia. Tampoco hay un direccionamiento pedagógico, un política clara que defina por dónde vamos. Hay bastante desidia del CPE. Todo lo que se está haciendo es un esfuerzo individual de cada establecimiento y los docentes.».

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