“Todos los días nos despertamos pensando en qué propuesta innovadora y divertida armar”

A un mes de interrumpidas las clases por la pandemia, las escuelas y jardines van armando sus propias estrategias para poder adaptarse de la mejor manera al actual escenario. Eluney Aguirre, docente del Jardín N°53, compartió con RSM cómo está siendo el trabajo de acercarse a los más chicos desde la virtualidad, las propuestas que se les hacen a las familias y las respuestas que se reciben.

¿Cómo está siendo este tiempo para vos como docente?

“Esto me tomó por sorpresa, irrumpió en la cotidianeidad de la vida y también en la del jardín y de la sala. Hacer escuela sin escuela es algo a lo que como docentes no estamos acostumbradas, y es algo que no elegimos, pero en este momento es lo que tenemos, y hay que accionar.

Desde el principio nos pusimos a trabajar de manera colectiva. La tarea docente tiene que ser siempre colectiva, y en este aislamiento no podíamos aislarnos también como docentes. Armamos tres comisiones, y cada una hace una propuesta semanal. Entonces hay tres propuestas semanales, secuenciadas, con continuidad; propuestas que fueron pensadas, discutidas, armadas con propósito, como hacemos cuando estamos en el jardín”.

¿Cuáles son los desafíos para la educación inicial en estos momentos?

“El desafío en este tiempo tiene que ver con pensar infancias libres en el contexto de encierro en las casas. Poder brindar momentos de juego, que muchas veces son difíciles en la cotidianeidad. Inventar juegos nuevos o recuperar algunos tradicionales. Entendemos que el juego es en sí mismo un contenido.

Estamos aprendiendo, junto con la comunidad, a proponer con lo que tenemos en casa, intentando seguir con un vínculo pedagógico desde lo virtual, que sabemos que es muy difícil porque la virtualidad no reemplaza lo presencial.

Porque si pasamos por alto el contexto en el que estamos, y nos pusiéramos como objetivo que las infancias logren incorporar los mismos contenidos que tenemos en la sala, y de la misma manera, creo que no estaríamos pudiendo ver cuáles son las infancias que están transitando este momento. Los niños tienen miedo, e incertidumbre, así como nosotros”.

¿Cuáles fueron algunas de las actividades que fueron proponiendo?

“Estuvimos trabajando con teatro de sombras, con rayuelas en las casas, con cuentos, con la germinación de plantas. Todos los días nos despertamos pensando en qué propuesta innovadora y divertida armar. Y seguimos con los pequeños rituales de saludos, de cuentos, de canciones, para de alguna manera encontrarnos y poder estar más cerca de las infancias.

También estamos aprendiendo a usar aplicaciones de video y de edición para poder acercarnos a las familias y las infancias desde ese lugar”.

¿Creés que este tiempo de aislamiento brinda oportunidades?

“Creo es un buen momento en el que las pequeñas cosas pueden tomar sentido. Poder prestarle más atención a ciertas cosas, como al cuidado del medio ambiente, y hacerlo de una manera que a las infancias les resulte divertido.

Una de las propuestas fue poder plantar algunas verduras, desde las mismas semillas que solemos tirar (como de calabaza), o desde esquejes. No es necesario más que una caja o un tarro, donde poner un poco de tierra. Plantar, cuidar y ver cómo crece.

Martina cuidando sus esquejes.

Las familias se re coparon con esto, y es una propuesta que brinda un horizonte esperanzador: la idea es después plantar esas mismas plantas en la huerta que queremos armar en la escuela, cuando volvamos a tener clases presenciales”.

¿Todas las familias se adaptan bien a la virtualidad?

“Las respuestas de las familias son variadas. Algunas responden rápido, otras más lento, algunos mandan audios y videos y nos hacen sentir más cerca, hay quienes no responden. Esta pandemia ha puesto sobre la mesa muchas de las desigualdades que tenemos como sociedad.

El acceso a internet, a los objetos tecnológicos como son un teléfono, una compu, una Tablet, no son posibles para todas las familias. Estas desigualdades, que las trabajamos continuamente en la sala, hoy salen a la luz de una manera más fuerte. Así que es un desafío como docentes buscar la manera de intentar contactarnos, incluir y convocar a todas las familias.

Es un buen momento para reflexionar sobre qué escuela queremos, qué pedagogía queremos y desde qué lugar es que nos queremos acercar a las infancias”.

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