Las voces de los héroes #4: detrás de cada persona hay una familia

Si bien el aislamiento social, preventivo y obligatorio ha cambiado la vida de todos, hay quienes encontraron en la cuarentena, una nueva forma de estar presentes en sus hogares. En esta cuarta entrega de la serie “Las voces de los héroes”, la charla va cambiando de locaciones, porque detrás de todo personal de salud hay casas y familias que forman parte insoslayable de estos relatos. 

En esta oportunidad las entrevistadas son Mónica González y Patricia Schonfeld. Ambas son madres, y explicaron a RSM cómo es ser parte del personal de salud, en el contexto actual, cuando la presencia en sus casas es también fundamental en sus vidas.

“Que haya quienes se quejan del aburrimiento mientras otros la están pasando muy mal es difícil”

Mónica González abre el portón de su casa y se excusa por la demora, estaba terminando una clase virtual. Es instrumentadora quirúrgica hace 18 años y está por terminar la licenciatura. 

La charla se da en el jardín de su casa, mientras adentro la esperan su marido y sus tres hijos. Se peina, objetando su apariencia de “entre-casa”, aunque hoy por hoy, es imposible separar al hogar del resto de los elementos que componen las rutinas individuales.

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-¿Cómo cambiaron tus días a partir del aislamiento?

“Más allá de todos los cambios laborales, yo ahora estoy todos los días en mi casa para el almuerzo. Antes, salvo en vacaciones, no disfrutaba de mis nenes al medio día. A mí la pandemia me permitió estar más tiempo en mi casa, con todo lo que eso implica cuando uno también tiene que salir a trabajar.”

-¿Qué implica?

“Y, que vas a trabajar con miedo, con la incertidumbre de estar cuidándote de otro que a lo mejor no se cuida, con muchos cambios de protocolos. Se cambiaron las formas de trabajo, con nuevos elementos de protección personal que no teníamos, pasos que hay que seguir rigurosamente para no contaminarse.”

-¿Hablaste con los chicos sobre todo esto?

(Antes de responder mira un momento hacia la ventana que la separa del interior de su casa, donde ellos juegan, no sin estar atentos a lo que pasa afuera)

“Desde chicos saben que su mamá trabaja en un hospital y que cuando suena la sirena a veces me tengo que ir. La escuchan y preguntan: “¿estás de guardia pasiva?” Muchas veces ha pasado que me fui a la mañana, estando de pasiva, y cuando volví ya estaban acostados. Los veo recién al día siguiente, y los reproches siempre están.”

-¿Y con esta situación más?

“No me lo han dicho, pero sí me dicen “acordate del coronavirus, lavate las manos”. Saben que ya no podemos ir juntos a comprar. Se quedan siempre en casa. Incorporaron el tema del alcohol en gel…”

-¿Y con el tema de la cuarentena obligatoria, de estar acá adentro, como lo llevan? 

“Están bien, pero extrañan a sus compañeros, la rutina, los horarios, el hábito de la escuela. No es lo mismo hacer la tarea con nosotros, los padres, que no tenemos la parte pedagógica, que estar con la maestra. Igualmente estamos muy conectados con los maestros.”

-¿Pensaste en algún momento qué harías si te llegaras a contagiar?

“Y, como familia lo pensamos, ¿qué hago?, ¿a dónde me voy? A mi casa no vuelvo. Son muchas cosas que te pasan por la cabeza porque lo que menos querés hacer es volver con los tuyos. Lo pensamos, surgieron muchas cosas pero decidimos no adelantarnos, esperar a ver qué pasa, confiar en que va a estar todo bien y si llega a pasar lo resolveremos en familia. Mientras tanto “andá a trabajar, hacelo como siempre lo hacés”. Sino es agregar estrés a algo que de por sí es muy fuerte.”

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-¿Cómo te vas de tu guardia?¿Qué es lo último en lo que pensás?

“Siempre empezás a rebobinar buscando el error y la forma de solucionarlo. Vas incorporando cosas nuevas para cuidarte y pensás, si lo hubiera hecho de otra manera qué hubiera pasado. Te pasan un montón de cosas después de terminar un procedimiento.”

-¿Te vas con miedo?

“A veces sí, y a veces es el alivio de haber pasado un día más”

-¿Qué te gustaría que cambie en la comunidad?

(En todos los relatos hay un punto de inflexión, ese que hace quebrar las voces, esmerilar los ojos y hacer pausas para medir respuestas. Este es el de Mónica, a quien la angustia parece llegarle de la mano de la crítica social)

“El respeto y la solidaridad. No hay respeto por el otro. Saben que no se puede salir a caminar o a hacer actividades recreativas y vos los ves, que salen igual. La gente no toma conciencia, piensan que no les va a pasar, y no sabés. Sabemos que está controlado pero para eso tenemos que estar en casa, por algo se está pidiendo eso. Yo sé que hay gente que hoy no tiene para comer, o le está costando, y que haya quienes se quejan del aburrimiento mientras otros la están pasando muy mal, es muy difícil.. Es un momento para reflexionar y pasar tiempo de otra forma con tu familia. Estaría bueno que después de esta pandemia uno se pueda parar y decir que nos sirvió para cambiar. Ojalá aprendamos de esto.”

“Creo que nos merecemos darnos cuenta de que lo más importante son los valores

Patricia Schonfeld es técnica en laboratorio, con 18 años de trabajo en el Hospital Ramón Carrillo. Siempre le interesó la ciencia biológica, dice, pero el programa de ingreso irrestricto a la universidad le complicó el acceso y terminó volcándose a un estudio técnico de analista químico y biológico. 

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Durante el transcurso de la entrevista se la ve tranquila, segura de su rol en esta pandemia. Habla con paciencia, explicando todo con modos de maestra, sin perder la alegría de quien disfruta su profesión. 

Cuenta que el trabajo en laboratorio no cambió demasiado respecto a tiempos anteriores, pero que se ordenó bastante gracias a la merma de gente que acude a consultas. Solo se atienden urgencias y estudios programados, siguiendo protocolos de seguridad mucho más severos que aquellos utilizados cotidianamente. 

¿Venís con miedo a trabajar?

“No. Creo que hemos tenido, en salud, situaciones similares en el pasado, como el H1N1, que en un principio nos llenaron de incertidumbre a todos, pero a partir de ellas empezamos a armar protocolos de acción que nos educaron en cuanto a aislamiento y acción. Tenemos memoria y sabemos cómo actuar. Es parte de nuestro trabajo, cuidarnos para cuidar a los demás. Los riesgos existen, son como un fantasma, pero se toman todas las precauciones a conciencia, y nuestras familias saben cómo es esto y nos acompañan desde siempre.”

-¿Con quién vivís Patricia?

“Con mi hijo de 19 años, que convive desde siempre con mi profesión. Él sí está con miedo y se queda adentro. Yo lo que traté de charlar con él es que, por una cuestión de edad y de salud, nosotros no estamos bajo riesgo. Tenemos que pensar que si, eventualmente, nos contagiamos, lo cursaríamos como una gripe un poco fuerte. Uno hace todo el esfuerzo para proteger al grupo de la sociedad que está en riesgo, los adultos mayores, los que tienen patologías preexistentes. 

La gente quizás piensa que no pasa nada porque en su círculo cercano no tiene gente dentro de este grupo, pero si amplía un poquito la mirada los va a encontrar y por ellos es importante protegernos.”

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-¿Cómo ves el acatamiento de la cuarentena?

“Creo que es una cuestión de educación, algo que se transmite dentro de cada familia. Si cada uno en su casa toma conciencia y empatía con lo que pasa en nuestra ciudad, no tanto con lo que pasa en Europa, no dejaría que los chicos salgan, por ejemplo. Y se ven chicos por la calle. Se ve gente que sale en grupo, con barbijo pero en grupo. Cada uno flexibiliza a su manera, no genera conciencia colectiva. 

Es muy difícil. Uno puede decir: nunca vivimos una situación así, y actuamos en modo prueba y error, pero no se puede hacer esto eternamente, lo que se trata es de contener para que el sistema de salud no colapse y podamos llegar a atender todo. Ahora empezamos, además, con la época de las enfermedades respiratorias, que se mezclan con los casos de covid.”

-¿Te preocupa que nos agarre el invierno ahora?

“Creo que tuvimos el tiempo para prepararnos. No significa que tengamos la respuesta a todo pero estuvimos ejercitando, y eso es una ventaja que en otros lugares no tuvieron.”

-¿Qué cambio te gustaría ver en la comunidad pasado el aislamiento?

“Creo que nos merecemos darnos cuenta de que lo más importante son los valores, entender la situación del otro. Al personal de salud en general nos puso en un paradigma muy grande, somos los más expuestos, pero somos familia y la gente acompaña. Tenemos que reflexionar un poquito sobre la gente que, si bien no está en tu núcleo cercano, forma parte de tu vida.

Mirá, yo tuve un caso muy particular: tuve que viajar a Buenos Aires justo el 15 de marzo por mi hijo que se había ido a instalar para estudiar y quedé varada allá. Tras tratativas pudimos volver con uno de los viajes que organizó la municipalidad y estuvimos en cuarentena obligatoria durante 15 días. En ese tiempo recibí mucha solidaridad respecto a venir a traerme cosas, ayudarme con los mandados. Me facilitó mucho todo. Creo que ese es el aprendizaje, que de alguna manera todo esto nos está enseñando a actuar mejor como comunidad. ”

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