Al rescate de la historia: cómo eran los festejos patrios en San Martín de los Andes a principio del siglo pasado

A propósito de conmemorarse, el pasado jueves 9 de julio, 204 años de Independencia Nacional, RSM salió al rescate de los recuerdos, buscando saber cómo eran los festejos patrios cuando San Martín de los Andes era todavía una pequeña aldea de montaña.

Cuando se buscan recuerdos del pasado, una de las primeras fuentes a las que se apela son los libros, y si dentro de ellos hay relatos personales, mucho mejor. Este es el caso del Libro de los 100 años, en donde un apartado titulado: “En la pequeña aldea los pobladores festejaban y se entretenían” rescata el recuerdo de Doña Adalgota, quien cuenta sobre la importancia que los festejos patrios tenían para la comunidad: “Era impresionante. En las fiestas del 25 de mayo y 9 de julio, los pocos que habíamos éramos tan patriotas que, aunque estuviera nevado, íbamos.”

20200707_122602

Según allí se cuenta, entre la década de 1920 y 1930, la organización de los actos quedaba a cargo de una comisión de festejos, que representaba a todas las fuerzas y organismos oficiales. Se invitaba a un vecino a que dirigiera unas palabras a los presentes, se rezaba una Misa de Campaña y había desfile militar y escolar. Por la tarde se armaban competencias en la avenida San Martín y en el Arenal, con carreras de embolsado, subir al palo enjabonado y carreras de sortija.

Sin embargo, las actividades comenzaban la noche anterior, con cena y baile en el Hotel Lácar. A media noche, todos los presentes se ponían de pie para entonar el Himno Nacional. Recuerda Doña Adalgota que estas fiestas solo se celebraban el 25 de mayo, el 9 de julio y el 12 de octubre, y que podían extenderse hasta las 6 ó 7 de la mañana, entretenidos como estaban en bailar el tango, la polca, el pasodoble y la ranchera.

20200707_122537

Otra costumbre de las fiestas patrias eran las “ramadas”, que consistían en construir puestos de comidas con techo de ramas (precursores del FoodTruck) en manzanas baldías, donde uno podía ir a comer unas empanadas, tomarse un vino y disfrutar de la música de acordeones y guitarras, mientras la bandera azul y blanca ondeaba en una caña sobre la enramada.

Consultada sobre el tema, la periodista y escritora Ana María de Mena recuerda un fragmento, incluido en su libro Maclovia y el pueblo, en el que la protagonista relata: “El 25 de mayo y el 9 de julio, aunque la gente fuera muy pobre le compraba zapatillitas o un guardapolvito nuevo a los hijos. Mi madre me contaba que, a comienzos del siglo, los primeros pobladores participaban en los actos vestidos con levita y con galera, en los comercios se colgaban banderines de una calle a otra y las vidrieras se adornaban. Me acuerdo que cuando yo era chica, la familia Elorriaga ponía banderines muy bonitos.”

FOTO_ acto 9 de julio de 1939

También recuerda Maclovia los juegos posteriores a la ceremonia: “las destrezas en la plaza Sarmiento también formaban parte de los festejos patrios e iba mucha gente a participar y a presenciarlos. El palo enjabonado era muy divertido; la gente con alpargatas iba subiendo, por ahí se caía, costaba mucho llegar arriba; algunos no llegaban. La gente se amontonaba a ver y se divertía, porque no había otra cosa. Las carreras de embolsados y las carreras de sortijas también se acostumbraban; empezaban en la calle San Martín a la entrada del pueblo y terminaban en la esquina de la calle Drury. En otros lugares jugaban a la taba”.

Hubo un tiempo en que el período escolar se extendía de septiembre a mayo, por lo que el festejo del 9 de julio quedaba fuera del calendario escolar. Entonces, los integrantes de los equipos deportivos del Club Lácar se sumaban al desfile con su indumentaria reglamentaria, junto con la colonia de vacaciones, los veteranos y dos abanderados: uno con la enseña nacional y otro con la insignia del club.

Imagen 089

Conmemorando el festejo del centenario de la Independencia, en 1917 se fundó la Biblioteca Popular 9 de Julio de 1916. Al respecto, don Américo Astete comentaba, en el libro Historia de una Postal: “En aquel tiempo no había muchos entretenimientos. Se jugaba por el copetín al ludo, los dados y las cartas, en el Hotel Lácar; en el bar de don Roque Muglia los más jóvenes jugaban al billar y las cartas. Entonces se leía mucho y las historias que nos traían los libros de la biblioteca eran maravillosas y las disfrutábamos mucho”.

Como un bello círculo de historias encadenadas, son los libros los que hoy mantienen, al resguardo del tiempo, las voces de aquellos vecinos que formaron parte de la construcción de esta comunidad que hoy es la ciudad de San Martín de los Andes.

2 Comments on Al rescate de la historia: cómo eran los festejos patrios en San Martín de los Andes a principio del siglo pasado

  1. Alberto Dillon // 11 julio, 2020 en 4:07 pm // Responder

    Hermosas historias. Mis primeros y entrañables recuerdos de la infancia son de S Martin. Llegué a comenzar 1er grado inferior cuando nos mudamos a Bs As (1963). Mi mamá era maestra en el otro 1er grado (Sonia Dillon). Fue como una infancia en «Disneylandia» . Lamentablemente este año no podremos esquiar y se que allí se verán muy afectados. Un abrazo de un sanmartiniense de corazón. Alberto Dillon

  2. Raquel Troncoso // 12 julio, 2020 en 1:45 am // Responder

    Qué hermoso recuerdo! Tu madre, Alberto Dillon fue en ése año mi maestra en el otro 1ro inferior! Gracias!

Deja un comentario

error: Contenido protegido ante copia