¿Es posible recomponer el vínculo de confianza entre el intendente, el sector político, y una buena parte de la comunidad?

Por Fernando Sánchez - Nota de opinión

La pandemia está dejando su huella profunda en la comunidad sanmartinense. No lo digo en este caso por cuestiones sanitarias o de nexos epidemiológicos. Sino en la mella que, por su manejo, logró hacer en la relación del intendente y el sector político en general con gran parte de la comunidad. Principalmente el jefe de gobierno y su gabinete, pero también se vieron afectados los concejales que jugaron a medias, sobre todo en los últimos días de marchas y reclamos de comerciantes y vecinos de la ciudad. 

Asimismo, las medidas que se tomaron durante meses para controlar la pandemia lograron abrir la brecha entre el sector público y privado. O, como decían días atrás en la plaza algunos vecinos, entre los que aunque no vayan a trabajar por el aislamiento cobran su sueldo a fin de mes y los que si no pueden salir a trabajar por las medidas tomadas por el Comité Operativo de Emergencia Municipal (COEM), no logran generar los ingresos para vivir, cubrir gastos de alquiler o pagar salarios. 

Y no se trata sólo de un sector comercial, turístico o de la construcción. Como se vio en las marchas, estaban representados en el reclamo los trabajadores que hacen sus labores en estos sectores: mozos, personal de limpieza, albañiles, jardineros, trabajadores temporarios de algunas empresas, entre otros. Los que necesitan que la economía del pueblo se mueva para tener trabajo y poder cubrir sus necesidades, teniendo en cuenta que hace 8 meses está cerrada la actividad turística, una de las principales fuentes de ingresos en la comuna.

La confianza parece haberse roto; la grieta, agrandado. Pero aún hay margen para recuperarla, para comenzar a cerrarla. Si bien es mucho más complejo, creo que una de las claves principales es escuchar a la comunidad. Tender redes genuinas de diálogo con las instituciones y organizaciones vecinales: cámaras, asociaciones, colegios, juntas vecinales, clubes, referentes culturales, de la educación, bibliotecas populares, organizaciones sociales que trabajan con niñas, niños y adolescentes, con personas con discapacidad, con vecinos en situación de calle, o con otros sectores vulnerables de la ciudad. Las comunidades mapuches. Un diálogo genuino, sin chicanas ni operaciones, para escuchar lo que necesitan los vecinos y volver a rearmar un plan de gobierno con el apoyo y consenso de la comunidad.

Seguramente sumaría el terminar algunas obras que están en carpeta desde hace años. Esto ayuda a recuperar la credibilidad. Podrían ser algunas a las que les falta poco o no requieren de grandes inversiones pero que son de alta significación para la comunidad, y que de paso apuntan a los adolescentes y jóvenes, muchas veces olvidados por los gobiernos: el skate park y las bicisendas que atraviesen la ruta 40, y que unen a los barrios de la ciudad. Alguna rotonda prometida ahí donde el mapa de accidentes señala que hace falta. Por supuesto hay muchas más. La reclamada Plaza Güemes. Tal vez los lectores puedan aportar otras en los comentarios.

La participación ciudadana. El encuentro del pueblo y sus gobernantes a través de los vecinos y vecinas activos que participan de distintas instituciones porque quieren aportar de alguna manera a su comunidad. Esta invitación le toca a la intendencia y a sus secretarios, pero también a los concejales. No es mi intención generalizar, así que invito a ponerse el poncho a quien le quepa, porque es verdad que algunos sectores políticos escuchan. Pero muchos de ellos, en la intendencia y en el concejo, luego de recorrer los barrios y encontrarse con los vecinos y vecinas en la campaña electoral, se encierran en sus escritorios, comienzan a transitar la realidad virtual de cada espacio de poder, y se alejan de su comunidad, de ese diálogo fecundo y necesario para saber, para ajustar políticas, para tomar buenas decisiones.

Muchas veces en nuestra comunidad los gobiernos no han promocionado seriamente la participación ciudadana. Solo suman palabras en discursos. Pero no se han apoyado en los vecinos para crecer juntos como comunidad. Tal vez esta crisis política desatada por el manejo de una pandemia que ha sorprendido a los líderes del mundo, invite a volver a intentar un diálogo fecundo para reconstruir entre todos los vínculos de confianza tan necesarios para el desarrollo saludable de la ciudad. Generar capital social. Empoderar a los vecinos y, de paso, pedirles ayuda para promover en cada sector de la ciudad las medidas de prevención necesarias para contener el virus.

La llave de esta puerta la tiene el sector político. Estoy seguro de que si la abren y dan el primer paso, encontrarán la posibilidad, aún, de reconstruir lo que hoy está roto. Con coraje y honestidad. Creyendo en los vecinos y vecinas de la comunidad. ¿Serán capaces de hacerlo? ¿Tomarán la decisión política de encontrarse? ¿O volverán a jugar solos? El tiempo, en breve, nos dará la respuesta. Algunos de mis amigos, cuando comparto estas ideas, me dicen que esto no sucederá y me tildan de optimista. Yo les digo que es algo personal, y que, aunque lo veo realmente difícil, a mí me gusta creer que aún es posible.

2 Comments on ¿Es posible recomponer el vínculo de confianza entre el intendente, el sector político, y una buena parte de la comunidad?

  1. Debería preocuparse por la seguridad!! No puede ser que en temporada roben las pertenencias en los autos, al por mayor, vacían casa. En un pueblo chico, todos saben quien roba, lo vivo en carne propia, la policía no hace nada, y el intendente es el representante máximo del estado debería dejar de ser cómplice de las mafias! O tal vez solo quieren que suba el delito para instalar sus empresas de seguridad, e impulsar barios cerrados!

  2. Interesante el artículo y positivo el optimismo. Deberían considerar los intereses de todos (obviamente diversos y a veces contrapuestos) y no solo los de algunos. También deberían aprender a ceder (esto le cabe a todas las partes involucradas). Y finalmente deberían decidir, desde una posición de poder, no caer en la tentación de imponer sino consensuar. Para todo esto se requiere vocación de servicio, que lamentablemente no abunda…

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