Psicología deportiva: «Estar sin actividad y sin competencia es un desafío para el deportista, pero sí se puede»

Ana Sorrentino es Licenciada en Psicología y está finalizando el Master a través de la Sociedad Iberoamericana de Psicología del Deporte que tiene sede en Santiago de Compostela, España. En nuestra ciudad, trabaja con muchos deportistas colaborando con el desarrollo de su actividad. En diálogo con RSM evaluó los efectos del aislamiento en el deporte y la manera en que intervino para ayudar en un año muy particular.

RSM: ¿Cómo fue el inicio del aislamiento para los deportistas de nuestra ciudad?
Ana Sorrentino: Durante el inicio de año estuve trabajando con algunos deportistas de San Martín de los Andes, cada uno centrado en diferentes objetivos, dependiendo del año deportivo que le esperaba y el calendario de cada uno.

Durante el inicio de la pandemia se percibieron estados de ansiedad e incertidumbre. Hubo muchos deportistas que presentaron rasgos depresivos y hasta algunos quisieron abandonar el deporte.

No había fechas estimativas que indicaran que se iba a terminar la pandemia y cada vez se iba extendiendo más, lo cual fue complicando los trabajos, sobre todo con los deportistas que están acostumbrados a trabajar por plazos.

Ellos comienzan un año fijando un calendario y a partir de ahí determinan cuáles carreras o competencias son más fuertes y cuáles son más adecuadas para probar entrenamientos. Justamente, con la pandemia no había fecha de finalización, sino todo lo contrario. Cada vez se iban agregando más días, lo que generó muchos pensamientos centrados en abandonar, porque no le venían el sentido.

Con algunos mantuve mi trabajo pero con otros no, porque era más difícil que se pudieran adaptar. La casa pasó a ser un lugar sin espacios diferenciados, donde se estudiaba, donde trabajaban los padres o la pareja, o donde los deportistas eran padres o madres todo el día, todos los días. No había cortes ni separaciones que por lo general en nuestra vida habitual si las hay.

Hubo deportistas que prefirieron no continuar con las sesiones porque les costaba contar con un espacio para poder hablar, un espacio en el que se sintieran propio. Ante esto buscamos otras formas de mantenernos en contacto que no requerían de una sesión. Cada 15 días teníamos un pequeño contacto, mandando alguna actividad o simplemente les preguntaba cómo estaban y les ayudaba a esas situaciones.

RSM: ¿Cómo fue la evolución de los deportistas durante la pandemia?
A.S.: Eso dependió de las particularidades de cada deportista. En general, el primer objetivo fue intentar lograr que ellos reconocieran las emociones que se estaban presentando y trabajar en gestionarlas, es decir que pudieran hacer algo con eso que sentían y no, simplemente, que la emoción domine. La idea era que se centren y piensen qué pueden llegar a cambiar para sentirse mejor aceptando la situación. 

También trabajamos en volver a focalizar en los objetivos, en lo que sí se podía trabajar a corto plazo y mediano plazo, dejando por el momento lo que tenía que ver con los objetivos a largo plazo, sobre todo teniendo en cuenta que no era posible fijar fechas.

Como práctica realizábamos muchos trabajos de respiración y relajación, y sobre todo de autopercepción. Es decir, que el deportista tuviera mucha consciencia de sí mismo y de su cuerpo, registrando que le pasaba a nivel corporal.

Así que nos centrábamos que lo que sí podían manejar, en sus emociones, las acciones y en poder ser conscientes de su mejora contínua. 

Foto: Leo Casanova – RSM

RSM: ¿Cómo se prepara un deportista para que se bajen sus ansiedades?
A.S.: Las ansiedades son propias de una persona que está muy centrada en el futuro, que es algo que no podemos manejar en ningún momento, ya fuera con pandemia o sin pandemia. Entonces lo que se hace es trabajar con objetivos en cada entrenamiento. El entrenador fijaba los objetivos con su deportista de trabajo diario, al igual que los psicólogos que tenemos los trabajos diarios con ellos. De esta manera el deportistas se centra en el momento.

Para esto trabajábamos con ejercicios de control de atención y visualización. Para algunos deportes se desarrolla la toma de decisiones. En este caso trabajábamos con videos en los que el deportista puede ir previendo qué decisiones puede tomar en una determinada situación y cómo eso lo puede sumar a sus entrenamientos.

RSM: ¿Cómo se puede continuar con el deporte durante la pandemia?
A.S.: Estar sin actividad y sin competencia es un desafío para el deportista, pero sí se puede. Desde mi lugar les brindé herramientas para que puedan hacerlo. Hoy en día, la psicología del deporte ha aplicado muchas actividades utilizando la tecnología. Muchísimos chicos con los que estuve trabajando, después de hacer un ejercicio de atención o de concentración lo relacionaban con su deporte y se daban cuenta de que les sirve para determinado momento de la competencia o para entrenar. Hay mucho desarrollo tecnológico aplicado al deporte y lo que ha permitido la pandemia es utilizarlo más. 

RSM: ¿Cómo creés que terminó el año a nivel deportivo como se encara este 2021?
A.S.: Por suerte, el año pasado algunos deportes pudieron volver a practicarse, aunque en un ambiente totalmente distinto. Para algunos es bueno porque no hay factores distractores, como la tribuna o los espectadores. Pero a otros eso les juega en contra. En muchas actividades se notó como la pandemia influyó en el rendimiento deportivo, pudiendo lograr marcas pero no las que tenían planificadas. 

Creo que este año se va a presentar un desafío, sobre todo en el sentido de que los deportistas puedan aceptar que el año pasado, realmente sucedió, ya que algunos están negando la situación de pandemia.

Mi consejo es iniciar el 2021 valorando lo positivo del año pasado, centrándose en lo que sí se pudo lograr, porque eso va a posibilitar encarar un nuevo año abierto a las posibilidades que se den.

RSM:¿Cómo te afectó particularmente el 2020?
A.S.: A mí, como psicóloga deportiva, este año que pasó me permitió ser más creativa, desarrollar nuevas estrategias, generar otros espacios de trabajo, brindar charlas, buscar nuevos contactos. Me permitió otra forma de trabajo y me gustó. Al principio se presentó como un desafío constante, pero después pude acomodarme a ese nuevo estilo de trabajo y la verdad es que estoy muy contenta con los resultados obtenidos.

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