Bárbara Vázquez: «Los chicos no tienen ninguna culpa, ellos salieron a defenderme»

El 22 de diciembre César Aguilera, apuñaló a su ex pareja Bárbara Vázquez varias veces en el pecho y la panza. Fue gracias a unos vecinos que pasaban por el lugar y que intervinieron que está viva.

Foto: Federico Soto – RSM

«A partir del momento en que me despierto en el hospital y me cuentan quienes eran sentí una conexión muy fuerte, porque gracias ellos hoy yo estoy viva», aseguró Bárbara en diálogo con RSM.

Ricardo Flores, Emanuel Flores y Carlos Ancatel, lo hombres que le salvaron la vida, terminaron imputados por «exceso de legítima defensa de terceros” debido a que el agresor, César Aguilera, falleció producto de los golpes que le propinaron.

En este sentido, Bárbara manifestó: «Espero que revisen desde cuando César me perseguía, me acosaba, me psicopateaba, y qué a partir de eso se den cuenta de que los chicos no tienen ninguna culpa», y resaltó, «La verdad ellos solo salieron a defenderme. Que miren para atrás, todas las denuncias que ya había hecho. César estaba decidido a matar a alguien ese día».

Antes de lo ocurrido el 22 de diciembre, la mujer había hecho varias denuncias. «En la última sentí que se me burlaban. César era policía retirado y hasta les había dicho que estábamos intentando volver, y me miraban como si estuviera loca», aclaró.

Todavía conmocionada por lo ocurrido, Bárbara le contó a este diario: «cuando retiré el vehículo de César, había dos cuchillos más, una motosierra, había sogas y cintas. La policía me lo entregó y me dijo que no entraba en la causa. La policía solo investigó la muerte de César, nada más. No investigó ni cuantas puñaladas me metió, ni si César me perseguía. No investigó nada de eso».

Foto: Federico Soto – RSM

Agrupaciones sociales y feministas acompañaron a Bárbara y a las familias de los imputados durante todo este tiempo y el lunes pasado marcharon junto ellos para pedir la absolución de los jóvenes.

«Las chicas de La Maroma me re apoyaron y acompañaron con el tema de presionar para que César cumpla la perimetral», contó Bárbara y detalló: «antes de esto, él había ido a mi casa, el 4 de diciembre, había amenazado con matarse y ahí me hizo un corte en el brazo. Es por eso que las chicas de La Maroma estuvieron presionando en la oficina de violencia para que hagan algo más».

La angustia todavía es parte del relato, «transitar la muerte de César es complicado», confesó. Agregó además, «a veces te agarra cierta culpa pero también pienso, era él o era yo, y gracias a Dios, hoy estoy yo cuidando a mi hija que para mí es lo más importante».

«La familia Flores puso el pecho por mí y hoy la verdad estoy más que agradecida. Y aunque todavía no nos hemos podido sentar a charlar, no he ido a su casa, sé que nos debemos un almuerzo o cena con la familia».

La historia de Bárbara es como la de muchas otras mujeres víctimas de violencia machista. En su caso, estos tres hombres le salvaron la vida. «Hay cosas que todavía cuesta entenderlas y sé que con el tiempo voy a poder resolver y entender todo lo que pasó. Hasta el día anterior, César me mandaba mensajes o me llamaba. Cuando llamaba a mi hija, le decía que me amaba. Eso es algo no se entiende, si amás a alguien jamás le vas a hacer una cosa así», reflexionó.

Ahora solamente quiere mirar para adelante y enfocarse en ayudar a quienes no fueron indiferentes cuando más lo necesitó. «Simplemente quiero acompañarlos y que sepan que hoy estoy a disposición de ellos», explicó. Contó que «Ricardo no puede mover el pie y él es un trabajador independiente, si no sale a trabajar no come. Es por eso les dije yo estoy para ellos haciendo lo que necesiten. Hoy yo estoy para ellos y para acompañarlos», concluyó.

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