Casas Contadas – capítulo 1: Nieves Núñez y el recuerdo de su histórico hogar familiar

Empieza un nuevo ciclo de perfiles narrativos, esta vez dedicado a casas históricas de nuestro pueblo. “Si estas paredes hablaran…” dice el dicho, pero como aún no las hemos podido hacer conversar,  buscaremos conocer los recuerdos que tienen de ellas sus propios habitantes, o sus familiares más cercanos. Hoy presentamos el relato de Nieves sobre la Casa Núñez.

Nieves es la hija menor del Doctor Ernesto Núñez, quien fuera Director de la Sala de Primeros Auxilios de nuestra localidad desde 1934, cuya jurisdicción se extendía entre Bariloche y Aluminé. Docente retirada, ella nos recibe en su propia casa, justo delante del hogar familiar, ubicado entre las calles Coronel Diaz y General Roca, cuya construcción se inició en 1935, emplazada en el centro del terreno, y hoy en día se mantiene como una de las casas históricas de San Martín de los Andes. Allí reunidas, le pido que empiece por contarnos cuál es el primer recuerdo que se le viene a la mente de aquel tiempo habitando ese hogar.

“Mirá, mi primer recuerdo es sobre las tremendas nevadas que había. Nosotros vivimos primero en el departamento que estaba arriba de la Sala de Primeros Auxilios, la parte antigua del hospital. Mientras tanto papá compró este terreno y fue armando la casa, que al principio tenía sólo cuatro habitaciones. Después le agregaron cocina y baño. Nos mudamos por el año 1942 o 1943. Entonces mi primer recuerdo es el invierno, que era tan duro. Con mis hermanas nos entreteniamos abriendo caminitos en la nieve, que tenía 30 o 40 cm. Por otro lado, no te olvides que en ese entonces no había gas, era todo a leña y de noche se apagaba. No quedaba nadie para echarle leña al fuego, así que eran días fríos de invierno”.

A partir de esa primera anécdota, los recuerdos empiezan a rodearnos, sentadas como estamos, ante una mesa redonda y dos vasitos de agua de manzana. “Es rico este jugo, no?”, me pregunta, y aunque es verdad, más me gusta escucharla hablar, con su voz de tenue disfonía, haciendo aparecer imágenes antiguas como por arte de magia. 

“En aquella época todas las familias tenían su gallinero, su huerta y hasta llegamos a tener conejos, pero se reprodujeron demasiado y hubo que terminar con ellos”, cuenta Nieves. Ubicada en el centro de la manzana, la casa limitaba hacia el norte con el arroyo Pocahullo, donde la familia se bañaba en verano y pescaban peladillas. También había árboles frutales, chanchos y varios caballos, entre los propios y los que se utilizaban para recorrer la región brindando asistencia médica.

Aprovechando el hilo descriptivo que toma la conversación, le pido a Nieves que cierre los ojos y me guíe por la casa, a través de sus recuerdos: “Bueno, ya te digo, al principio solo estaban las habitaciones de abajo. Después se agregó el baño, la cocina y se instaló el agua, con una bomba. No había electricidad en ese momento, recién llegó en 1948. Teníamos un peón que venía todos los días a bombear y llenar el tanque. Pero volviendo al recorrido, empezaría por esa puerta que viste recién, con una pequeña entrada. Después viene la cocina y para la izquierda cuatro habitaciones grandes y, en un anexo, el baño. Posteriormente se construyeron arriba dos habitaciones más”.

“Vos sabés que esta es una casa hecha por carpinteros chilenos, con madera de Raulí, apoyada en basas. ¿Sabés lo que son las basas?”, me pregunta, con tono de maestra explicando algo que luego irá en la prueba. Le digo que no, no sé. “Son como unos hormigonados, en los extremos de la casa, para que quede elevada, porque ese lugar, cuando llueve mucho, queda anegado. Entonces con eso jamás se humedecieron los pisos”.

Hablando de lluvia e inundaciones, Nieves me cuenta que se formaba una laguna en una esquina del terreno, donde su abuelo cazaba patos. “Mi abuelo, Hugo Acuña, fue pionero antártico, en la primera expedición argentina a las Islas Orcadas del Sur. Fue nombrado como estafeta postal, para sentar soberanía argentina, por idea de Perito Moreno, durante la gobernación de Julio Argentino Roca. De todo el grupo, él era el único argentino nativo.”

La hija de Hugo, Raquél Acuña, era una jovencita citadina, nacida y criada en Villa Devoto, Buenos Aires, a quién Ernesto Núñez conoció en un viaje a la ciudad, por un encargo de Zulema Acuña, su hermana, que se desempeñaba como maestra en el pequeño pueblo de montaña. Seis meses después, Ernesto y Raquel se casaron y se mudaron al sur. Cuenta la historia familiar que viajaron en tren hasta Zapala y desde allí siguió una larga travesía a caballo, que dejó a la recién casada cegada por la nieve.

“Mi mamá fue una niña de ciudad que sufrió bastante cuando vino acá, fue una gran diferencia. Tenía 22 años. De todas formas tuvo mucha ayuda: estaba el quintero, una lavandera, una señora que nos cuidaba y el peón del agua. Me acuerdo de ella tejiendo, bordando, era muy habilidosa porque había hecho la Escuela Profesional de Mujeres Paula Albarracín. Te enseñaban todo para el ama de casa. Te hablo de 1920, 1925.”

Con el tiempo, y a fin de enviar a sus hijas a estudiar a Buenos Aires, el terreno de la familia Núñez se fue dividiendo y vendiendo. Hoy en día, la antigua casa permanece habitada y cuidada por uno de los nietos de Ernesto y Raquél: Diego, el hijo de Nieves. Quedará impresa en la herencia familiar toda esta gran historia, que trasciende el tiempo y las generaciones. “Me siento muy feliz de estar acá, cerca de mi hijo y mis nietos. Es un orgullo mantener eso y haber vivido ahí. Son muchos años”, concluye Nieves, mirando fijo un punto en el que seguramente flota un recuerdo.

Fuente bibliográfica de acompañamiento e imágenes históricas: Libro «San Martín, pueblo y arquitectura» – Arq. René Gingins, Arq. María Rosa Lovato, Arq. Stella María Solanas – 2014

Fotos: Federico Soto para RSM

2 Comments on Casas Contadas – capítulo 1: Nieves Núñez y el recuerdo de su histórico hogar familiar

  1. Yolanda Bonnat // 9 de mayo de 2021 en 10:39 // Responder

    Gracias por este nuevo ciclo, me encantan todas estas historias, gracias por publicarlas, ya la compartí.

  2. Horacio Perícola // 29 de mayo de 2021 en 18:25 // Responder

    Que alegría recordar esta casa y a mi maestra de Primer grado Inferior Srta. Nieves Nuñez que cursé en la Escuela N° 5. Le envío un cordial saludo y me parece muy buena la idea de hacer estas notas, para los que nacimos en San Martin y hoy estamos lejos. He nacido en el Hotel Turismo en calle Mascardi y el arroyo Pacahullo en el año1951, que explotaban mis padres Arturo y Maruja. Allí se hacían fiestas de Fin de Año y se celebraron varios casamientos. Saludos cordiales a todos los amigos sanmartinianos y nuevamente felicitaciones por estas notas. Horacio Perícola.

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