Casas Contadas – Capítulo 5: La escuela más antigua del pueblo, en la voz del Chango Soria

Pasan los días, se acerca el invierno y la fisonomía de las calles sanmartinenses empieza a mudar hacia la desnudez previa a las primeras nevadas. Sin embargo, las construcciones permanecen inmutables al paso del tiempo y son su mejor testigo. Para descubrir otro pequeño tramo de la historia local, RSM habló con Elio “Chango” Soria sobre sus recuerdos trabajando en la Escuela 5 “Bernardino Rivadavia”.

Inaugurada el 5 de octubre de 1901 por iniciativa del Jefe de Regimiento 3 de Caballería, su primera directora fue Asunción Miralles de Fósbery. La escuela formó parte de la guarnición militar hasta 1904, cuando pasó a depender de la inspección Seccional Tercera de las Escuelas de Territorios, con sede en Chos Malal. 

En 1904 asume su dirección José Calderón. Por entonces se la conocía como Escuela Infantil Mixta, hasta que en 1906 recibió la denominación de Escuela Nº5. Durante más de 40 años funcionó en dos lugares: el edificio del actual Correo Argentino, con un comedor y aulas para los primeros grados; y el local que ocupa hoy en día la farmacia del ISSN, con estufas a leña en cada aula. 

Finalmente, en 1947 se licitó la construcción del edificio que ocupa en la actualidad, terminado un año después. Considerada en su momento como una construcción moderna y de avanzada, en 1999 fue declarada Patrimonio Arquitectónico e Histórico. 

Elio Soria pasó más de 20 años trabajando en la Escuela 5, primero como docente y luego como director. “Mis primeros recuerdos se dan a partir de lo que me han contado, sobre los edificios viejos de madera en los que funcionaba la escuela al principio. Uno donde está el correo y otro frente al municipio. Yo ingresé a trabajar en el año 1962, como maestro suplente. Hacía pocos años que me había recibido y me quedé hasta que me jubilé”, dice el Chango, con su voz musical, del otro lado del teléfono.

“Los primeros años fueron difíciles porque había demasiados alumnos. No se habían creado aún las otras escuelas. Después cuando se crearon la 134 y 142 se descongestionó un poco. Como cosa distinta, en aquella época las clases eran de septiembre a mayo, clases de verano, teniendo en cuenta el clima. Recién en 1974 se cambió al actual”, me explica, y yo me imagino un receso invernal largo y poéticamente helado. 

Elio se desempeñaba como docente de grado, pero al principio no había maestros de música, así que él llenaba el espacio con su guitarra, invitando a cantar a los chicos. También daba clases de danzas folklóricas. “Uno hacía el intento de cubrir ese tiempo para que funcionara la asignatura. Lo mismo pasaba con educación física. No había docentes diplomados así que cubríamos esa hora con juegos o alguna iniciación deportiva.” 

Otro caso aparte eran los actos escolares, en ese playón enorme y central: “Era un acontecimiento, principalmente en las fechas patrias. El día de la fundación del pueblo y el 25 de mayo, por ejemplo. Congregaban gran cantidad de gente y la escuela se llenaba porque los maestros preparaban toda clase de números artísticos con mucho ingenio. Los actos eran muy largos, duraban más de dos horas, pero la gente se aguantaba porque en ese momento no había mucho movimiento ni cosas para ver. Era un evento social.”

Después de acompañarlo a pasear por sus recuerdos, le pido que me cuente cómo definiría a la Escuela 5, con sus palabras. Primero se ríe, emocionado, y después dice: “Fue un lugar muy importante en mi vida, por el tiempo de trabajo y por haber conocido a una generación de maestros que estaban próximos a su jubilación y transmitían todos sus conocimientos a los que veníamos detrás. Al ser la escuela más antigua iba transmitiendo a cada generación toda su capacidad pedagógica. Nada permanece estático, todo tiene su dinámica y las cosas van cambiando, con nuevas ideas, pero otras permanecen muy fuertes.”

Recordando a sus compañeros de trabajo, y dejando muchos nombres en la evanescencia del tiempo, Elio me habla del director Oscar Oronoz, un maestro pampeano: “Excelente persona y muy buen director. Tenía muy claro el puesto y conducía muy bien la escuela. También tuve excelentes compañeras, muy buenas maestras con vocación, como Dora de Iglesias, Melina Creide y Raquel Ragusi.”

Las imágenes quedan flotando en el espacio que nos separa, teléfono mediante, y siento que nuevamente he aprendido algo importante. Quizás sobre el poder de la permanencia, a pesar de estar inmersos en constantes cambios. Aún queda mucho por conocer. Mientras tanto, sacaremos punta a los lápices, a la espera de nuestra próxima historia.

Fuente bibliográfica: Libro de los 100 años – 1998.

1 Comment on Casas Contadas – Capítulo 5: La escuela más antigua del pueblo, en la voz del Chango Soria

  1. Guillermo Dozo // 5 de junio de 2021 en 10:59 // Responder

    Las notas son muy interesantes y de lectura fácil y amena. Como visitante asiduo me gustaría que tanto en los textos como en los pie de las fotografías, precisen las direcciones actuales para poder ubicar correctamente cada casa descripta. Otra alternativa sería confrontar las fotos antiguas con las actuales. Felicitaciones por la serie.

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