Zhitary, o los hilos musicales que articulan los cuerpos

Este jueves por la noche se estrenó en el Centro Cultural Cotesma un espectáculo innovador, íntegramente producido por artistas locales. En él convergen la danza, la música y una puesta audiovisual divergente, con un espectador libre de llenar los espacios de sentido con sus propias conclusiones. Este viernes 22 y sábado 23 hay nuevas funciones para aprovechar.

La experiencia comienza desde el momento en que se ingresa a la sala Amankay, atravesada por líneas de luz, humo y expectativas. De pronto, la oscuridad da paso a curiosas criaturas, muy elásticas, muy articuladas, que se mueven por el escenario como reptando en las sombras. En una esquina, un corralito de estalactitas contiene al set de Dj´s, desde donde Amalia y Luis dirigirán con su música todo lo que suceda junto a ellos, como titiriteros traccionando hilos musicales. 

Pronto se perciben dos bandos, diferenciados por colores antagónicos, culturalmente relacionados con la luz y la oscuridad. Lo primero es el extrañamiento. El blanco mira al negro con tristeza. El negro mira al blanco con miedo. Dicen que las grietas son los lugares por donde se filtra la luz. Siendo testigo de esta danza entre fuerzas pienso que quizás no haya algo más agrietado que un cuerpo sometido a la oscuridad. La luz los baña, los envuelve y a la vez los amenaza.

Durante un largo rato, negros y blancos luchan al compás de diferentes ritmos. Desde su rincón, los DJ´s también se mueven, atraídos por la intensidad que desprenden los bailarines. Son diez y es grato ver cómo se conjugan la diversidad de formas y estilos a favor del arte. Las tensiones traccionan cada uno de los músculos danzantes: un pulso, un movimiento, un gesto, una consecuencia.

Hacia el final, la luz parece sobreponerse a la oscuridad. Desde nuestras butacas, todos esperamos el final feliz, el blanco ganador. El proceso se siente doloroso. Los cuerpos expuestos a las sombras sufren expulsando de su centro las tinieblas. Una suerte de ritual curativo va iluminando rincones. Algunos se sienten morir, para luego renacer del otro lado de la grieta. 

La energía termina de estallar cuando ambos bandos se amalgaman, tomados de la mano, mirando hacia la enorme pantalla que ahora muestra un nuevo mundo, un futuro conjugado por pluralidades unidas. La gente aplaude emocionada, algunos se levantan y mientras felicitan, también bailan. La gratitud hacia todo el conjunto de sanmartinenses que produjo y llevó a cabo semejante puesta se multiplica ante el conocimiento de que en nuestra localidad haya tantos y tan buenos artistas. 

Deja un comentario

Descubre más desde Realidad Sanmartinense

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo