Los sabores Santa Julia y Zuccardi estuvieron presentes en una degustación realizada en Dublin
El pasado viernes, el sommelier Claudio Herrera realizó una degustación de cinco excelentes vinos de la bodega Familia Zuccardi y Santa Julia, de la mano de Distribuidora Caleuche, en el primer piso de Dublin, ubicado en la emblemática esquina de Av. San Martín y Mariano Moreno. El encuentro comenzó a las 20 horas y se extendió por más de una hora, compartiendo información sobre la historia de la bodega y permitió a los presentes introducirse en el apasionante mundo del vino.

El recorrido de la degustación comenzó con dos variedades de Santa Julia. La primera botella en descorcharse fue un Alambrado Malbec de tonos rojos, añejado en barrica de roble de segundo o tercer uso, que su sabor a madera le aporta algo de complejidad. Se trata de un vino más astringente que, en su paso por boca despierta sabores frutales como pera o ciruela roja.
También de Santa Julia, el segundo vino que se degustó fue un Cabernet Sauvignon, que permitió apreciar las diferencias entre estas dos cepas para reconocer las características de la uva tinta reconocida a nivel mundial y propia de la provincia de Mendoza, en nuestro país. Ya en nariz se pueden apreciar aromas distintos y un picor más profundo en boca que evoca a la pimienta. Aquí se hace presente la pirazina, un compuesto orgánico aromático que frecuentemente se encuentra también en otras bebidas.



El tercero de los vinos, al igual que los dos restantes fueron de la bodega Familia Zuccardi, subiendo un escalón en la gama de productos. Se trató de un malec Serie A con mucha presencia de sabor frutal, que recuerda a higos. Es un vino ligero, con acidez, y poco sabor a madera, en la intención de rescatar la fruta. Su sabor es más complejo que los dos anteriores y permanece más en boca. Los más avezados pudieron percibir algunos de los efectos de la fermentación maloláctica. Se trata de una especie de segunda fermentación que busca reducir la sensación ácida y hacerla más suave, cremosa y redonda.


De allí se continuó con una de las estrellas de Familia Zuccardi, como es el Q Malbec 2018. La línea Q (quality) fue la primera de alta gama, que comenzó en Santa Julia. Un vino con mucho cuerpo y más volumen. Para ello se recurre a una cosecha manual, en bandeja de 18 a 20 kilos y estancia de 12 meses en barrica de primer uso. La degustación finalizó con Zuccardi Q Cabernet 2016. Un vino muy evolucionado con notas de chocolate, manteca y vainilla. También con un paso en barrica de roble primer uso, lo que deja un vino con más cuerpo y volumen.
Fotos: RSM



Excelente presentación y explicación amplia de los productos de una firma reconocida mundialmente y felicitaciones al exponente somnelier Claudio Herrera.