Yo Amo Mi Playa: “No podemos llenar el pueblo de carteles, pero sí de basura”
Cada verano, vecinos y visitantes disfrutan a sus anchas de la playa y de los diferentes paradores y campings que ofrece la localidad, con vistas naturales paradisíacas. Pero, ¿qué pasa con toda la basura que se acumula permanentemente en estas y muchas otras áreas naturales? Este sábado conversamos con Germán, uno de los miembros voluntarios de la organización “Yo amo mi playa”, para conocer el origen, el presente y el futuro de este proyecto vecinal formado por y para San Martín de los Andes.
En la última limpieza organizada, coordinada y llevada a cabo por este grupo de vecinos junto a 100 voluntarios, se llegaron a juntar 4 volquetes de basura. En esa oportunidad participó el grupo de rescate de bomberos voluntarios, para poder colgarse de los acantilados y sacar los desechos que se acumulan al costado de la Ruta 40. “Una vez, en una de estas limpiezas, una señora me dijo que le indignaba tanto que tiren tanta basura, que no miraba más”, dice German, con tono de verdadera indignación, pero como dice el dicho: “ojos que no ven, corazón que no siente”.

RSM: ¿Cuándo empezaron con este proyecto? ¿Cuántas personas forman el equipo?
G: El proyecto, en San Martín, se formó hace 3 años más o menos. Ya existía en Pinamar, creado por Gastón Caminata, que venía mucho a veranear al pueblo. Nosotros nos reunimos con él y le preguntamos cómo se organizaba, para reproducirlo acá. Nos apoyamos en el nombre que ya existía, “Yo amo mi playa”, para poder darle más difusión.
Si bien hay otras organizaciones similares en la ciudad, como Amigos de la Patagonia, que hacen mucho trabajo de prevención en Lolog, la diferencia está en la organización. Ponemos fechas de limpieza concretas, que anunciamos en las redes para sumar voluntarios; gestionamos con muchas organizaciones civiles para que nos ayuden, como Bomberos Voluntarios, el Rotary Club y los Scouts.
En el staff somos seis personas: Gabriel, Santiago, Nicolas, Juan Manuel, Gonzalo y yo. Nos vamos turnando en las tareas porque es un trabajo totalmente Ad Honorem que combinamos con nuestras profesiones y familias. Las fechas de limpieza las organizamos cuando puede la mayoría.

RSM: ¿Reciben algún tipo de apoyo desde la municipalidad?
G: No. Nosotros ponemos todo, consiguiendo donaciones y voluntarios. Ponemos el cuerpo, nuestra propia seguridad, nuestros vehículos, los conos y señalizaciones de los autos. Además de las limpiezas, todo el tiempo estamos hablando con la gente sobre los cuidados a tener en cuenta, la separación de residuos, el correcto desecho de la basura y las medidas de seguridad que adoptamos en cada salida de limpieza.
Al principio lo hacíamos entre nosotros y nuestras familias, limpiando y concientizando. Costó mucho generar esa fuerza de grupo que se necesita. A nadie le gusta limpiar la mugre ajena. Con el tiempo se fue dando, en parte gracias al boca a boca, a que fueron viéndonos y conociendo el trabajo. Un local nos regaló los pinchos para no tener que agacharnos tanto, otro nos donó bolsas. Entre comerciantes y vecinos hay mucha solidaridad. Lo que falta es educación.

RSM: Ahora que ya están afianzados como organización ¿Hacia dónde sigue el proyecto?
G: Ahora buscamos la solidaridad estatal. Que se puedan implementar las multas necesarias, los controles, la información que la gente necesita para aprender a desechar los residuos correctamente. Tenemos ordenanzas que prohíben el uso de bolsas y sorbetes, que no se cumplen.
Es terrible la cantidad de gente que visita la ciudad y no hay campañas de concientización sobre el tratamiento de la basura. No somos conscientes de la cantidad de residuos que generamos y tampoco hay una buena gestión de desecho. Vemos los contenedores del Sirve siempre llenos. Nadie sabe muy bien qué pasa con la basura que separa.
Por otro lado, muy poca gente se quiere involucrar en algo que, en definitiva, nos compete a todos. En parte porque todos vemos la mala gestión de los residuos que se hace a nivel municipal. Cuando fuimos al Concejo Deliverante, hace unos meses, a recibir un reconocimiento que nos hicieron como organización, los concejales se comprometieron a trabajar con nosotros en esas ordenanzas que no se cumplen. Aún no tuvimos ninguna comunicación.

RSM: Además de trabajar en el cumplimiento de las ordenanzas, ¿qué otras acciones creen que son necesarias?
G: Falta mucho trabajo de concientización, campañas de información. Yo mismo me he reunido con gente de la Secretaría de turismo, para generar carteles que indiquen cómo separar la basura y cómo gestionar los desechos, pero me contestaron que no podían llenar el pueblo de carteles. Sin embargo, sí podemos llenarlo de basura.
Hemos encontrado hasta roperos tirados por el acantilado. Otro ejemplo son los desechos que quedan tras los accidentes vehiculares en la ruta. ¿Quién se hace cargo de levantarlos? Chapas, plásticos. La ruta 40 es jurisdicción de nadie pero todos usan su imagen para venta.
Como institución no buscamos el apoyo político, sí el vecinal para poder avanzar, porque ponemos nuestros cuerpos y nuestros vehículos para juntar la basura de otros.
RSM: ¿Tienen idea de una próxima fecha de limpieza?
G: Estamos organizando una salida para el próximo fin de semana, junto con Bomberos, el Rotary y Scouts. Aún no está confirmada porque estamos viendo si podemos sumar a los buzos. Ni bien tengamos la certeza lo vamos a anunciar por nuestras redes (@yoamomiplaya.smandes)




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