«Crónicas de una abstinencia”: un experimento que se vuelve libro de la mano de Clara Oyuela

Hace algunos años, cuando aún no conocíamos sobre aislamientos y encierros, la psicóloga y escritora sanmartinense Clara Oyuela decidió ponerle el cuerpo a un experimento de desconexión tecnológica y registrarlo en columnas semanales que se publicaron durante el 2019 en este medio. En este último tiempo, el resultado tomó forma de libro y muy pronto estará disponible para disfrutar.

Con prólogo de Rafaél Urretabizkaya, “Crónicas de una abstinencia” recoge y narra las diferentes etapas por las que pasó Clara durante este experimento, en las que se hicieron evidentes diversos pensares y sentires que quizás de otra forma no hubieran saltado a la vista. “Rafa fue el primero que lo leyó y me hizo una devolución que fue muy importante para mí. Las crónicas van haciendo un recorrido, una suerte de viaje estático, desde mi casa, pero en absoluto movimiento”, explica la autora.

“Estos textos los fui escribiendo durante el 2018, en un período de 30 días en los que estuve sin celular y sin conexión instantánea. Fue un experimento psicológico y sociológico para ver qué me pasaba con esa desconexión del mundo. Durante ese mes escribí una crónica diaria y cada una de ellas fue ilustrada por mi hermano, Nicolas, que es pintor, y por otros artistas que se fueron sumando”, relata Clara.

“Cuando terminé y me encontré con todo ese material, escritos y dibujos, pensé que inevitablemente había escrito un libro. En algún momento lo tenía que editar y, como suele pasarme con todo lo que escribo, tuvieron que pasar algunos años para volverlo papel”, dice. Las crónicas, además, salieron publicadas durante el 2019 en entregas semanales en este medio, dando cuenta del recorrido que fue realizando su creadora.

“Como psicóloga, pasé por todos los momentos de abstinencia, hasta hubo recaídas en el medio, trampas que me hice a mí misma, pero fue maravilloso y es una época que añoro todo el tiempo. Los que vivimos alguna vez sin celular tenemos esa nostalgia y esa sensación de plenitud, de vida que era un poco más bella que ahora. Bueno, a mí me pasó eso, y lo relaciono con aquellos viajes largos sin señal”, explica la escritora. 

Más allá del experimento en sí mismo y el paso por el cuerpo propio, la familia de Oyuela también tuvo parte en el asunto, interrogando sobre los motivos y afirmando la necesidad de conexión: “Me decían que me dejara de hinchar, que necesitaban comunicarse conmigo, que por mail era muy poco práctico y que los mensajes de texto no los usaban, porque durante ese mes usé un teléfono viejo, solo con mensajes de texto, al que apodé Mi viejo lobo de mar. Al final resultó un libro profundamente literario”.

En este libro participaron los ilustradores Nicolas Oyuela, Sofía D Andre, Cecilia Silveyra y Lucas Palacios. Además del prólogo del poeta local Rafaél Urretabizkaya, se incluye el escrito por Belén Igarzabal, directora de comunicación y cultura de FLASCO. Muy pronto, la obra será presentada de forma presencial, en lo que se espera sea una hermosa charla con Clara, para conocer e indagar más acerca de su experiencia.  

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