Jorge Vilchez: el escultor sanmartinense que ganó el concurso de arte público “Bandurria Austral ave símbolo”
Tras haber sido seleccionado su proyecto para realizar una escultura del ave insignia local, Jorge habló con RSM para compartir con la comunidad su historia y trayectoria. En algunos meses se podrá disfrutar de la obra en espacio público.
“Cuando salió el concurso, mucha gente me escribió y me vino a ver para que me presentara. En el último tiempo estuve un poco alejado del arte, entre la pandemia y el quiebre económico, me dediqué más a la construcción. Al final, presenté el proyecto con el objetivo de poder tener una escultura en algún espacio público del pueblo en el que nací. Además, quizás sea un empuje para poder volver a la rueda del arte”, explica el artista sobre la convocatoria lanzada por la Secretaría de Cultura local.

“Me entusiasmó mucho ganar el concurso, me alegré y pienso que puede ser un gran empujón y una motivación para seguir produciendo obras y que puedan ser expuestas para que la gente las pueda disfrutar”, dice Jorge, quien además aporta para esta entrevista una linda cantidad de imágenes de obras ya realizadas, como la que estuvo expuesta un tiempo en el mirador de Rinke.
Jorge nació y se crió en San Martín de los Andes. Según cuenta él mismo, su primer encuentro con el arte se dio en la escuela primaria, cuando tenía 8 o 9 años. La profesora de plástica alentó su inclinación al dibujo y lo invitó a un taller complementario. “Ella me inició en el arte: a dibujar, pintar y esculpir. Después, cuando terminé el secundario me fui a estudiar a La Plata y empecé a hacer talleres en la Universidad de Bellas Artes, con una escultora. Luego surgió un viaje por el norte de Argentina, donde encontré distintos artistas que me hicieron enamorar de su arte”, narra Jorge sobre el inicio de su historia.


Luego, ese viaje se prolongó hacia Bolivia, donde Jorge estuvo aprendiendo de artistas locales en una escuela de Cochabamba, con el profesor Agapito Céspedes: “Él me hizo estallar la cabeza, con la escultura, la anatomía humana y de los animales. Estuve dos años estudiando con él y después me fui a Francia, a estudiar dos años en una escuela en Normandía”.
“Todo el tiempo se estudia. Yo me declaro autodidacta. Me fui guiando aprendiendo directamente de escultores, en sus talleres. Trabajo con el hierro, la madera, la piedra. Sobre todo el hierro, por la rapidez con la que me permite crear una obra, muchas veces sin boceto, desde mi propia inspiración, y poder definirla en poco tiempo”, concluye Vilchez.



El proceso de producción deberá concretarse en los próximos tres meses, tras los cuales se podrá disfrutar de esta obra en un espacio público a definir. Revalorizar el arte y a los artistas locales necesita, sin dudas, más espacios de exposición, para que sea la comunidad quien se apropie de tan vasta producción.



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