Personal de la lavandería del hospital mantiene el quite de colaboración por las condiciones de trabajo 

El lunes de la semana pasada, los trabajadores y trabajadoras del hospital Ramón Carrillo iniciaron una medida para reclamar por la situación extrema en la que desarrollan sus tareas en el nuevo edificio, sin refrigeración ni ventilación, con temperaturas superiores a los 30 grados. En la zona en donde funciona la lavandería, en las que las planchadoras a gas incrementan mucho la temperatura ambiente, casi no se puede trabajar, mientras que de los tres secarropas nuevos, sólo funciona uno.

Foto: RSM

Este último problema, que debería resolverse con el reclamo de la garantía de la nueva maquinaria, ha generado que parte de la ropa y elementos de las camas tengan que ser llevados a un lavadero. De esta manera se acumulan en los pasillos los tachos que deben llevarse fuera del hospital.

Fotos: RSM

Jorge Cisneros, del gremio ATE, explicó que en el lugar “no hay salida de emergencia, no hay ventilación cruzada y tampoco aireación. Se ha descompensado una trabajadora allí y el director del hospital lo sabe”.

Por su parte, una de las trabajadoras explicó a RSM: “Trabajar así es inhumano. Tenemos que estar pendientes también de los lavarropas, porque se detienen. Tuvimos que dejar de usar productos de lavado porque no funcionan ¿cómo puede ser? No podemos trabajar así, parece que estamos en una cárcel”. En este sentido, la trabajadora explicó: “Nosotros venimos a trabajar porque nuestra obligación es cumplir, pero también es obligación de ellos que estemos bien”.

Otra trabajadora indicó que también hay falta de personal. “En el hospital viejo éramos cuatro personas, pero ahora tenemos que ser cinco por turno, y sólo quedaron dos. Nombraron a cinco, pero se fueron tres”, explicó.

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