De la Quiaca a Cabo Vírgenes en bicicleta: la historia de Gabriel Leone

Gabriel Leone es jubilado, tiene 67 años y trabajó 40 años de viajante, vendiendo productos de ferretería. Llegó a recorrer 5 mil kilómetros por mes. Este año, ya con más tiempo disponible, decidió animarse y cumplir un sueño: recorrer la ruta 40 en bicicleta, desde la Quiaca hasta Cabo Vírgenes. Un viaje en solitario, plagado de aventuras, que esta semana lo trabajo hasta San Martín de los Andes, donde RSM pudo conocerlo y hablar con él.

“Hace unos 15 años empecé a pedalear para hacer una actividad física. Con el tiempo, y por el mismo grupo de amigos que se fue formando, me fui entusiasmando con el viaje. Empecé a ver montones de videos en youtube. Yo ya tenía la idea de hacer la ruta 40 en moto. En ese momento, tuve la moto pero no el tiempo”, empieza a relatar Gabriel, que este lunes estuvo parando en nuestra ciudad, de camino a su próximo destino: Bariloche.

“Este año, decidí hacerlo en bicicleta, porque tengo el tiempo. Salí desde General Pico, La Pampa, el 7 de julio, con un amigo que me arrimó hasta Tucumán. Desde ahí salí con la bici preparada para la Quiaca. Llegué el 25 de julio y estuve unos días aclimatándome a la altura. Luego salí desde el Km 5060, haciendo el recorrido exacto de la ruta 40 en dirección noroeste. Desde Santa Catalina, Jujuy, el viaje me fue llevando hacia el sur”, narra este viajero, con pausas de pensamiento y muchas imágenes que se deben asomar a su memoria.

“Esa parte en altura fue la más difícil. Hay que hacerlo muy pausado, tranquilo. Me preparé en esos días desde Tucumán a la Quiaca, casi 21 días de adaptación. Ahora, en el camino, voy parando cada 60 a 100 kilómetros aproximadamente. Trato de abarcar lo más posible y de parar poco, lo justo para descansar porque quiero terminar el viaje a tiempo para llegar a  las fiestas de fin de año y al festejo de mis 40 años de casados”, explica Gabriel, cuya esposa, hijos y nietos siguen su viaje, contentos, a la espera de su regreso. “Ellos extrañan pero me apoyan. Mi esposa viaja ahora a Bariloche a visitar a la familia y nos vemos ahí”, agrega.

Cabo Vírgenes, en Santa Cruz, es la meta que concluirá con broche de oro el viaje de Gabriel: “la ruta 40 tiene todos los climas, paisajes increíbles y muchos desafíos. En la bici llevo lo necesario: algunas conservas para preparar alimento, cosas de camping, el mate, ropa de ciclismo, impermeable, y ya con eso se junta bastante peso, 70 kilos entre bici y alforjas, más mi peso, hace un total de 150 km”.

A pedido, Leone hace memoria, buscando una anécdota muy significativa: “El primer día no quise parar en un pueblo porque más cerca creí que había otro. Vi que no llegaba y paré en un puesto policial a ver si me dejaban dormir ahí con la bolsa. Creí que no iba a haber problema, pero no me dejaron. No llegué a Rosario de la Frontera, que era hacia donde me dirigía, y dormí en una alcantarilla del costado de la ruta. Pintaba una noche de lluvia y fue el refugio que encontré. Viendo videos vi que es algo que se suele hacer para refugiarse, más en la Patagonia. Ese momento me marcó un poco, sobre todo siendo el primer día”. 

A partir de ese momento, Gabriel planea mejor sus paradas, con tiempo suficiente para organizar el pernocte: “Hace pocos días paré en una escuela albergue. Me dejaron dormir en una de las galerías”. Ante la pregunta sobre los lugares visitados, recuerda: “Me gustó  mucho Malargüe, que no conocía, y los valles Calchaquíes. La puna es hermosa pero muy solitaria. Por muchas horas no ves pasar nada. Mañana salgo camino a Villa La Angostura y Bariloche”. “Trato de pedalear hasta máximo las 16 hs, para luego preparar el lugar de descanso. Cuando llegue al punto final veo la forma de volver, con alguien que me vaya acercando, para llegar a las fiestas”, concluye.

Cada vez que encuentra señal telefónica, Gabriel va compartiendo fotos y videos de su viaje en redes sociales, donde muestra la hermosura de los paisajes argentinos (@gabrielleone7477). 

Fotos: cortesía.

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