La Policía de Neuquén quiere echar a una suboficial, víctima de violencia de género

Una suboficial de Policía de Neuquén, víctima de violencia de género, que además tiene un hijo de corta edad, intentó entrevistarse con el jefe, Carlos Tomás Díaz Pérez, para pedirle que no le den de baja en la institución. El viernes se presentó para hablar el jefe de la institución y explicarle su situación, teniendo en cuenta además que su expareja es otro policía.

La suboficial asistió a la jefatura acompañada por un grupo de mujeres que están en red y se solidarizaron con ella. Después de esperar casi dos horas, no fue recibida por el jefe, por lo que su situación es incierta.

La mujer y su ex pareja, ambos suboficiales que además trabajaban en una comisaría de la capital neuquina. Hace un tiempo ella lo denunció por violencia, y en marzo del año pasado le dieron un botón antipánico y licencia psicológica.

Según explicaron sus allegadas, después de un tiempo recibió el alta pero en la Jefatura no la aceptaron, la pusieron en situación «pasiva» y un trabajador social de la institución se encargó de seguir su situación.

La mujer llevó su caso a la justicia laboral donde tampoco obtuvo eco. Como su ex pareja fue trasladado a otra unidad y además tiene prohibición de acercamiento, le dijeron que las condiciones de violencia habían cesado.

En la Policía no atendieron su reclamo. «Le dijeron que una cosa es que sea víctima de violencia y otra que no pueda trabajar», explicaron sus allegadas.

«La legislación protege a las mujeres de la violencia en medio de un cuadro crítico de vida. Deberían adecuarle tareas y no castigarla con un despido fundado en el resultado derivado de esa protección, que son los informes de su estado psíquico/emocional», añadieron. «La están castigando por sufrir violencia, es indignante».

La resolución de la Jefatura, a la que accedió este diario, pide al Poder Ejecutivo el «retiro obligatorio» de la suboficial. Indica que «no existe puesto vacante para su jerarquía en otro cuerpo y escalafón».

Se apoya en un informe de una junta médica y la declara «no apta» para cumplir sus funciones.

La suboficial tiene 8 años de antigüedad, la primera licencia se la otorgaron en marzo del año pasado, y nunca tuvo problemas. «Su pareja le pegaba, ese era su único problema», destacaron las mujeres de la red que la acompañan.

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