Camino a los 50 años del Aeropuerto Chapelco: un poco de historia
El próximo 9 de julio, el aeropuerto de nuestra ciudad cumple 50 años y, para celebrarlo con toda la comunidad sanmartinense, algunos trabajadores con larga trayectoria tuvieron la iniciativa y el deseo de compartir sus experiencias, recuerdos y su relato sobre la larga historia de este indispensable lugar de conexión con el resto del país. En esta primera nota, nos comparten su propio racconto histórico y en la próxima entrega, podremos conocer anécdotas personales que guardan gran emoción. Además, nos regalan invaluables fotografías de aquellos primeros tiempos.
«Nadie hubiera imaginado, cuando Don Felipe Sapag, en los enunciados del plan de desarrollo de la Provincia de Neuquén, en el año 1962, y en la Carta Orgánica del M.P.N. (la que sostenía en su fundación la “planificación y construcción de caminos y vías de comunicaciones en general, de obras auxiliares, aeródromos, etc., que vinculen las distintas poblaciones de la Provincia entre sí y con el resto del país, tanto como asegure la circulación económica de los productos y mercaderías de consumo que impulsen los enormes recursos aún inexplotados»), que el aeropuerto Chapelco tendría un desarrollo y un crecimiento constante y mantenido, y una vinculación con ciudades tan lejanas de nuestro continente», comienzan a recordar desde la institución.

«Nuestra estación aérea fue emplazada en terrenos donados por la familia De Larminat, para la construcción y desarrollo de un aeródromo que oficiara de puerta de entrada entre las localidades de Junín y San Martín de los Andes, para permitir a pasajeros, vecinos y turismo en general, el arribo de localidades nacionales e internacionales. El aeropuerto Chapelco se comenzó a construir en el año 1972, cuando la empresa constructora SEMINAR y el Ejército Argentina desembarcaron con equipos viales y personal, llevando adelante la construcción de una pista de asfalto de más de 2400 metros y un lugar
para la permanencia y espera de pasajeros», relataron.
«Ya por el año 1974, el 2 de abril, se lo habilita por parte de la FFAA para permitir el arribo de aviones de mediano porte, registrándose el ingreso de vuelos chárter de la Empresa Austral/Sol Jet, siendo su primer aterrizaje el 9 de julio del mismo año y transformándose en la boca de entrada más importante para el turismo invernal», indicaron.
«Un año después, la FFAA coloca la primera radioayuda del aeródromo, un radiofaro colocado cerca de una de las cabeceras de pista. En el año 1980, se instala una estación meteorológica dependiente del Servicio de Meteorología Nacional e integrada a la red nacional. En esos primeros años, arribaban vuelos comerciales de la empresa Transporte Aéreo de Neuquén, con sus equipos aerocomader, piper-navajo y posteriormente sus flamantes Metros III y Saab 340, que vinculaban a esta región con la capital neuquina, con conexiones a destinos provinciales y de otras provincias, como así también a localidades chilenas. De hecho, estaba dentro de su itinerario el aeropuerto Chapelco, la ruta Neuquén-Chapelco-Bariloche y Puerto Montt, junto a un vuelo regional Neuquén-Chapelco-Valdivia», contaron.

«También la compañía LADE llegaba a nuestra estación aérea con sus equipos Fokker 27 y 28 en sus versiones turbohélice y a reacción, Twin Otter, vinculando la ciudad de Buenos Aires y sus escalas con esta región lacustre que ya se perfilaba como una alternativa turística en desarrollo. Austral-Sol Jet con sus aviones Bac 1-11 continuaba arribando en las temporadas invernales con contingentes turísticos que en su mayoría se alojaban en el que fuera nuestro gran Hotel Sol Jet», continuaron rememorando.
«También la Empresa Aerolíneas Argentinas apostó firmemente a este destino desde los inicios de la actividad, siendo el año 1982 el momento del comienzo de los vuelos regulares provenientes de la ciudad de Buenos Aires con los equipos B737 y Fokker 28».
Capítulo especial merece la forma de operar y aterrizar de las distintas aeronaves, dado que por esos años no existía ningún elemento de aproximación que permitiera seguridad y asegurase los arribos y partidas de las mismas, siendo las operaciones desarrolladas en forma visual (VFR), en donde la pericia, experiencia y las condiciones benignas de la meteorología, permitían que los pilotos descendieran hasta una altitud (alrededor de los 1800 metros sobre el nivel del mar) y observasen las pista desde una gran distancia. Si no era así, las operaciones eran derivadas en su gran mayoría hasta el aeropuerto de alternativa, que por lo general era San Carlos de Bariloche», recordaron con admiración.

«También, para los más “baqueanos”, pilotos comerciales y privados, la entrada a través del curso del río Chimehuin permitía un descenso mayor y una mejor operabilidad. Ésta última fue muy utilizada por los pilotos de la desaparecida TAN. En esos tiempos, la administración del aeropuerto Chapelco dependía de la Dirección Provincial de Transporte, recordando entre otros al legendario “Tinco” Soto como uno de sus administradores locales, y como autoridad de FFAA al suboficial Emilio Sánchez. Luego de su retiro pasaron varios cuadros de la FFAA hasta el paso de la administración al Consejo de Administración formado por los municipios de Junín y San Martín de los Andes y las Cámaras de Comercios de ambas localidades», comentaron.
«Ya para los años 1990, se decide desde el Gobierno Provincial la construcción de un nuevo edificio acorde al nivel de servicios requeridos por el turismo que visitaba la región por esos años, como así también dotar de comodidad a pasajeros, empresas y personal del aeropuerto», concluyeron estos voceros historiadores.
La larga y emocionante historia del Aeropuerto Chapelco continuará el próximo fin de semana, con más voces protagonistas, mientras nos aproximamos a la gran efeméride de su 50 aniversario.
Fotos y fuente de la información histórica: Millante Hassler y Pablo Lardit.




excelente nota!!!
Seguramente es el comienzo de una gran importancia para una parte de este rincón del sur aportar con , movilizar mucho más rápido a una.vasta población en crecimiento.
Acortar distancias para una diversidad de intereses.
Los tiempos deben actuar acorde ameritan necesidades imperiosas.
El futuro apremia soluciones rápidas.
Muy buena nota recordatoria desde sus inicios para el necesario Aerop de Chapelco. Felicitaciones. Nota Esperemos a las proximas notas.