“Retratos del Neuquén”: la mirada de Efraín Dávila sobre la identidad y las raíces de la provincia
La muestra fotográfica “Retratos del Neuquén”, del fotógrafo Efraín Dávila, reúne 35 imágenes en blanco y negro y seis videos que testimonian la vida, la cultura y las tradiciones de distintas comunidades rurales de la provincia. Se inaugura, el sábado 11 de octubre, en la Sala Günther Blass, del Centro Cultural Cotesma.

Es un recorrido visual que comenzó en 2007 y que, a lo largo de 15 años, se convirtió en un archivo sensible de memorias y rostros que hablan por sí solos.
El proyecto nació casi por casualidad, mientras Dávila recorría la provincia contratado para campañas publicitarias turísticas. Lo que comenzó como un trabajo de registro para mostrar paisajes y destinos, pronto se transformó en un encuentro íntimo con hombres, mujeres y niños que habitan el campo, que arrean ganado bajo el sol y la lluvia, y que conservan modos de vida que parecen detenidos en el tiempo. “Me crucé con estas personas que viven aún como si fuera 30, 40 o 50 años atrás”, recuerda.

Los retratos, en su obra, son más que una técnica: son un puente. En las imágenes se ven las marcas del esfuerzo, las manos curtidas por el frío, los ojos brillantes de quienes sostienen tradiciones transmitidas de generación en generación. “Las personas son importantísimas a la hora de dar a conocer una región, un pueblo, una ciudad, un país. Me encanta el retrato y ocupa un lugar fundamental en mi trabajo”, explica el fotógrafo.

Uno de sus recuerdos más vivos lo lleva de regreso a Andacollo, en 2007. Allí, una pareja de crianceros lo recibió antes del amanecer, en plena preparación para la trashumancia. El fuego, los caballos, los perros y un centenar de cabritos componían la escena. Los mates compartidos dieron paso a las primeras imágenes de un proyecto que ya no tendría marcha atrás. Fue también en ese viaje cuando conoció a buscadores de oro, hombres que dejaban brillar la montaña entre sus dedos mojados, en un ritual tan primitivo como fascinante.

Cada fotografía guarda una historia. Una de las más conmovedoras es la de ConradinoContreras, un pirquinero que sobrevivió al derrumbe de una mina y caminó desnudo, durante la noche, hasta su pueblo para salvar la vida. “Él dice que por obra y milagro de Dios salió con vida”, cuenta Dávila, aún conmovido por aquel relato que quedó atrapado en su lente.
La muestra no se limita a las fotos: seis videos acompañan el recorrido, ofreciendo voz y movimiento a esos protagonistas anónimos. Allí se los ve construyendo sus casas, preparando comidas típicas o relatando en primera persona lo que significa vivir en tierras áridas e inhóspitas. “Son un testimonio vivo, incluso de personas que ya no están”, señala Dávila.

El proceso de selección de las imágenes contó con la curaduría de la artista Melisa Ford, de San Martín de los Andes. El criterio no fue solo técnico: las fotografías fueron elegidas por la forma en que dialogaban entre sí, por la intensidad de los grises y por la fuerza de las miradas que transmiten dureza y ternura en partes iguales.
Los retratados, en muchos casos, nunca habían posado ante una cámara. Algunos reaccionaban con sorpresa, otros con una mezcla de timidez y gratitud. En Villa Pehuenia, Dávila regresó varias veces a visitar a la Comunidad Mapuche Puel y les llevó copias impresas de las fotos tomadas años antes. “Les generaba gratitud y emoción”, recuerda, convencido de que ese ida y vuelta es parte esencial de la obra.

Hoy, “Retratos del Neuquén” se erige como un homenaje a quienes, en silencio y con esfuerzo, siguen marcando el pulso de la vida rural en la provincia. En cada rostro se lee la historia de un pueblo y en cada mirada, la persistencia de un modo de vida que resiste frente a la modernidad.
Los próximos proyectos de Dávila incluyen un viaje fotográfico a México para registrar el Día de Muertos, la serie Retratos del Mundo, y nuevas investigaciones visuales sobre los procesos de transformación en la naturaleza. Pero es en el Neuquén, entre crianceros, pirquineros y familias mapuches, donde el fotógrafo encontró la esencia de lo que quiere contar: la dignidad de un pueblo que se refleja, con crudeza y ternura, en cada retrato.




Deja un comentario