Santilli se reunirá con Figueroa en La Angostura para asegurar los votos de la reforma laboral

En un escenario legislativo adverso y con apoyos todavía insuficientes, el Gobierno nacional intensificó en las últimas horas las gestiones políticas con los gobernadores con el objetivo de cerrar acuerdos que le permitan reunir los votos necesarios para avanzar con la reforma laboral, uno de los proyectos clave de la administración de Javier Milei.

En ese marco, el ministro del Interior, Diego Santilli, inició una gira por distintas provincias con la misión de sumar respaldos políticos y destrabar consensos que hoy aparecen como imprescindibles para que la iniciativa pueda prosperar en el Congreso.

El primer destino fue Salta, donde mantuvo un encuentro con el gobernador Gustavo Sáenz.

Tras la reunión, ambos funcionarios anunciaron que brindarán una conferencia de prensa conjunta, una señal política en medio de negociaciones aún abiertas.

El acercamiento a Sáenz se produce en un contexto de relación fluctuante entre el mandatario salteño y el Ejecutivo nacional.

De hecho, el propio gobernador admitió que le recomendó al Presidente evitar el término “reforma laboral” y hablar de “modernización”, al considerar que la iniciativa genera resistencia en amplios sectores sociales y sindicales.

Más allá de las diferencias discursivas, el encuentro tuvo como objetivo acercar posiciones y medir el nivel de respaldo político real que puede aportar la provincia.

La agenda del ministro del Interior continuará este miércoles en Neuquén, donde se reunirá con el gobernador Rolando Figueroa, otro actor clave en el tablero legislativo.

En paralelo, Santilli tiene previsto mantener conversaciones con el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, en lo que constituye una estrategia coordinada para sumar voluntades provinciales.

Desde la Casa Rosada reconocen que sin el apoyo de los gobernadores será imposible garantizar los votos necesarios para la sanción de la reforma, especialmente en un Congreso fragmentado y con negociaciones cruzadas con distintos bloques.

Por eso, la ofensiva política se aceleró en las últimas semanas, con el foco puesto en cerrar acuerdos concretos que permitan avanzar con uno de los ejes centrales del programa económico del Gobierno.

La reforma laboral, considerada prioritaria por Milei, se convirtió así en una prueba de fuego para la capacidad del oficialismo de construir consensos, en un contexto donde cada respaldo cuenta y donde el margen para el fracaso legislativo es cada vez más estrecho.

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