Figueroa marcó un límite a la reforma laboral de Milei: “No vamos a votar contra ningún derecho”

El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, fijó una postura política clara frente al proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional encabezado por Javier Milei.

Desde su espacio, La Neuquinidad, advirtió que no acompañará ninguna iniciativa que implique la pérdida de derechos para los trabajadores.

Las declaraciones fueron realizadas en las últimas horas, durante una recorrida por el Balcón de El Valle junto al intendente capitalino Mariano Gaido, en el marco de la entrega y compra de maquinaria para la Municipalidad de Neuquén. Una actividad de gestión que también funcionó como escenario para sentar posición sobre uno de los debates más sensibles del actual escenario político nacional.

“Hemos sido muy claros. Nosotros no vamos a votar contra ningún derecho. Pensamos que hay que respetar el derecho de los trabajadores, fundamentalmente”, afirmó el mandatario provincial.

Figueroa buscó pararse en un punto intermedio dentro de la discusión nacional: defender los derechos adquiridos, pero sin desconocer la necesidad de actualizar las normas ante los cambios sociales.

“Las sociedades van evolucionando, con lo cual es importante que exista una renovación de normas en todo sentido”, señaló, aunque marcó de inmediato el límite político de su espacio: “No se puede tocar ningún derecho”.

En ese marco, el gobernador puso como ejemplo las reformas que se están llevando adelante en Neuquén en el ámbito judicial, como la implementación del nuevo Código Procesal Civil adversarial —que entrará en vigencia el próximo 1 de agosto— y el futuro Código de Familia, que se encuentra en su etapa final de redacción.

Según explicó, se trata de transformaciones profundas del sistema que no implican retrocesos en materia de derechos, un concepto que buscó trasladar al debate laboral a nivel nacional.

La reforma laboral impulsada por el Gobierno de Milei forma parte de un paquete de cambios estructurales que el oficialismo intenta consolidar en el Congreso. El proyecto propone modificaciones en aspectos clave como indemnizaciones, convenios colectivos, períodos de prueba y modalidades de contratación, bajo el argumento de “modernizar” el mercado laboral y fomentar el empleo formal.

Sin embargo, la iniciativa enfrenta una fuerte resistencia política, sindical y social. En el Congreso, el debate avanza de manera fragmentada, con negociaciones abiertas y una correlación de fuerzas ajustada, especialmente en el Senado, donde los votos de los gobernadores resultan determinantes.

En ese contexto, la posición de Figueroa adquiere un peso específico. Neuquén es una provincia clave por su relevancia política y económica, y su acompañamiento —o rechazo— puede influir en el destino final de la reforma.

La provincia cuenta con dos senadores nacionales de La Libertad Avanza, Pablo Cervi y Nadia Márquez, que respaldarían la iniciativa oficialista, además de los diputados Gastón Riesco y Soledad Mondaca. Por el espacio La Neuquinidad, integran el Congreso la diputada Karina Maureira y la senadora Julieta Corroza. En paralelo, los gremios más fuertes de la provincia —Petroleros, UOCRA y Comercio— mantienen contactos con los legisladores nacionales.

Sin confrontar de manera directa con la Casa Rosada, el gobernador neuquino dejó en claro que cualquier respaldo legislativo estará condicionado al respeto irrestricto de los derechos laborales.

“La evolución de las normas se tiene que adecuar a cada sociedad”, insistió, pero subrayó que ese proceso no puede implicar retrocesos. El mensaje apunta tanto al Gobierno nacional como a los trabajadores y sectores sindicales de Neuquén.

En medio de un debate que atraviesa al país y tensiona la relación con los gremios, Neuquén comienza a marcar su propio límite.

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