Dinosaurio hallado en Río Negro: descifran su verdadera identidad
Un equipo de investigadores del CONICET logró descifrar la verdadera identidad de Gasparinisaura cincosaltensis, un dinosaurio herbívoro de unos 80 centímetros de largo que habitó la Patagonia hace 83 millones de años. El ejemplar proviene de la Formación Anacleto, en la localidad rionegrina de Cinco Saltos, y su cráneo es el más completo documentado hasta hoy para un ornitópodo no hadrosauriforme en todo el hemisferio sur.

El estudio fue publicado en la revista científica Cretaceous Research y estuvo a cargo de Paul-Emile Dieudonné, paleontólogo del CONICET en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG); Ariana Paulina-Carabajal, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA), con sede en Bariloche; y Penélope Cruzado-Caballero, de la Universidad de La Laguna, España.
Un modelo 3D del cráneo sin dañar el fósil
Para revisar el ejemplar, el equipo recurrió a la microtomografía computarizada médica, una técnica que permite estudiar el interior del fósil sin intervenirlo.

“Mediante la reconstrucción por microtomografía computarizada médica se pudo obtener un modelo 3D de su cráneo sin dañarlo, además de analizar la deformación que sufrió durante el período en que permaneció enterrado. Con los datos obtenidos, se pudo confirmar que pertenece al linaje ‘Elasmaria’, que a su vez forma parte de la familia Dryosauridae”, explicó Dieudonné.
Esa reconstrucción permitió separar los efectos del aplastamiento sufrido por el espécimen de sus rasgos anatómicos reales, y describir características nuevas, entre ellas una separación entre una de las paredes internas del cerebro y el techo del cráneo.
“Este cráneo es excepcionalmente derivado. Presenta una gran cantidad de rasgos nunca antes visto en ningún otro dinosaurio ornitópodo”, destacó Paulina-Carabajal.
Por qué el dinosaurio de Cinco Saltos tenía ojos enormes
Uno de los resultados centrales del trabajo despeja una duda que arrastraba la especie: los enormes ojos de Gasparinisaura no se explicaban porque el ejemplar fuera una cría, sino que eran una característica propia de los individuos adultos, adaptada a su entorno.
“En ese caso, el mayor tamaño de los globos oculares habría modificado la forma de los huesos de la caja craneana antes de que terminaran de desarrollarse y osificarse, desplazándolos hacia atrás. Al mismo tiempo, los huesos que conforman el hocico se habrían elevado para generar espacio para estas grandes cuencas oculares”, señaló Cruzado-Caballero.
El hallazgo respalda estudios previos que habían detectado un área visual del cerebro altamente desarrollada en Leaellynasaura amicagraphica. Según los investigadores, esa adaptación podría explicar en parte el éxito del grupo, integrado por herbívoros que vivían en latitudes altas y debían afrontar largos períodos de oscuridad hacia el final de la era de los dinosaurios.
Una nueva subfamilia que conecta la Patagonia con Tanzania y Australia
El ejemplar rionegrino constituye el tercer registro craneal mejor preservado de su grupo a nivel mundial. El trabajo contribuye además a llenar un vacío de casi 72 millones de años en la comprensión de cómo evolucionó el cráneo de los driosáuridos.
Con esa información, los autores definieron una nueva subfamilia de dinosaurios gondwánicos, denominada disalotosaurinos, que emparenta a la especie argentina con Dysalotosaurus lettowvorbecki, del Jurásico Superior de Tanzania, y con Leaellynasaura amicagraphica, del Cretácico Medio de Australia.
El artículo completo puede consultarse en Cretaceous Research bajo el DOI 10.1016/j.cretres.2026.106478.




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