Un recorrido por el Casco histórico de San Martín de los Andes que te lleva a viajar en el tiempo
Las vacaciones, el calor y el tiempo libre nos despiertan las ganas de emprender caminos sin mirar el reloj, de impregnar las retinas de todas las imagenes y recuerdos que se puedan y de conocer la historia del lugar elegido para descansar.

Si de historia se trata, las calles de San Martín de los Andes, tienen mucho que contar. Entre los edificios históricos de la ciudad, uno de los más emblemáticos es la Antigua Capilla San José, actual teatro (y patrono) de la localidad. Esa fue la primera capilla de la localidad, y la construyeron un grupo de curas salesianos. Bajo su cubierta de techo actual se conservan las tejuelas de ciprés original.
Otro lugar que no puede faltar mientras se disfruta del paseo, por las callecitas de la ciudad, es el Museo dedicado al Che Guevara (Museo La Pastera). Este museo se creó para enseñar objetos del argentino, aprovechando el sitio donde pasó una noche durante su viaje.
También, para los curiosos ávidos de conocimiento sobre la cultura de la región está el “Museo Primeros Pobladores”, ubicado en una casita de madera de principios del siglo XX donde podes aprender un poco más sobre los primeros habitantes de la zona.

Las antiguas construcciones con una arquitectura típica patagónica invitan a caminar por la ciudad y disfrutar de los exquisitos detalles de las construcciones, que en algunos casos datan de fines de 1800, como es la casa que compró el Dr. Koessler en 1920, y que fue construida en 1890 aproximadamente.
Para todos aquellos que les gusta la historia, hay un paseo por la ciudad, en el que se recorren un grupo de edificios que fueron seleccionados minuciosamente en un relevamiento realizado por arquitectos locales. En el mismo van a poder apreciar toda la belleza de la historia de esta aldea de montaña.

Para finalizar el paseo, una buena opción es recorrer la Avenida Costanera, la cual durante el verano, es perfecta para dar un paseo y disfrutar del buen clima, las vistas al Lago Lácar que baña la costa y las montañas que lo rodean junto al caminito con adoquines, es muy pintoresco, y a lo largo del paseo, podrás encontrar el muelle, restaurantes y bares. Podes ir de día o de noche, porque está perfectamente iluminado.




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