¿Se puede construir un edificio con el valor de la confianza y encima beneficiar la salud de la población?

Por Fernando Sánchez - Nota de opinión

Luego de leer mi anterior nota de opinión, algunos lectores me dijeron que sobrevaloraba dos aspectos: la participación ciudadana y la importancia de los vínculos de confianza que se generan en una comunidad. Su potencial de acción política para lograr los objetivos que se plantean en una ciudad. Si bien hay varios ejemplos que avalan que estos pensamientos son posibles en ambos puntos, voy a citar uno de los últimos casos de éxito donde la confianza a una institución local y la participación ciudadana, lograron dar inicio a la construcción de un edificio necesario para mejorar la salud de la población.

La Cooperadora del Hospital Ramón Carrillo lleva décadas de trabajo solidario y comprometido, de manera continua, para beneficio de toda la ciudad. Esta institución convocó semanas atrás a la población a realizar donaciones para ampliar el servicio de oncología de la ciudad, así quienes padecen de cáncer no tienen que viajar a Neuquén a realizar el tratamiento y las terapias necesarias, sino que pueden hacerlo aquí, en su ciudad, junto a su familia. En 5 semanas aproximadamente lograron reunir $1.700.000, además de aportes profesionales, lo que les permitía la realización del proyecto y comenzar a construirlo.

En una de las notas publicadas al respecto en RSM, Andrea Ostolaza, integrante de la Cooperadora del Hospital, expresaba: “Es hermoso que la gente confíe tanto en la Cooperadora. El año que viene cumple 50 años y siempre ha trabajado de forma transparente, mostrando todos los balances, entonces se ganó esa confianza que es bellísima”. Contaba Andrea allí acerca de toda la gente que llamaba para donar en este año particularmente difícil, y que notaba una “solidaridad tremenda” en la población.

La confianza genera valor de manera tangible: se está construyendo gracias a ella la nueva sala del hospital para realizar tratamientos contra el cáncer. Les permitió juntar los cientos de miles de pesos necesarios y los aportes de saberes para llevar adelante tan necesaria obra. Una confianza ganada a través de 50 años de historia de compromiso de vecinas y vecinos que aportaron su tiempo desinteresadamente para el bien común. Participación ciudadana y generación de confianza. Resultado en hechos.

Y como bonus track de este círculo virtuoso que retroalimenta el proceso: una transparencia activa. Se muestra, se comunica, lo que se recibe, lo que se gasta, quién dona, para qué se va a aplicar. El sector político debería tomar nota de la metodología de trabajo de estos vecinos y vecinas para lograr mejores resultados. Incentivar la participación ciudadana, ser transparentes sin temores y, por qué no, comenzar a reconstruir los vínculos de confianza que estén rotos. 

Deja un comentario